viernes, 22 de febrero de 2019

MARATÓN DE SEVILLA 2019 – TRABAJO EN EQUIPO


No he encontrado un mejor tema para la publicación del mes de Febrero que hablar sobre el trabajo en equipo. Seguro que he estado muy influenciado por las experiencias de este mes, como han sido las actuaciones de mi hijo Pablo y sus compañeros de chirigotas en el Teatro Falla de Cádiz y la recién terminada Maratón de Sevilla.

El trabajo en equipo forma parte de nuestras vidas, tanto en la faceta personal como profesional. En relación a esta última, es difícil encontrar un currículum que no cite como fortaleza la capacidad de trabajar en equipo, como si fuese un plus añadido y no un requisito imprescindible.

Una definición de equipo podría ser un conjunto de personas que persiguen un objetivo, que trabajan coordinados y que contribuyen con su talento, aptitudes y energía, al trabajo. Me centraré en la vivencia del Maratón, por haber tenido el lujo de vivirla en primera persona. Lo primero y casi lo más importante es que los cuatro integrantes de este equipo no formábamos un equipo independiente. Éramos parte de un equipo mayor, formado en esta Maratón por los once (curioso, igual que un equipo de fútbol) capitanes que dirigían sus respectivas escuadras y por los cincuenta y siete impulsores que tuvimos el inmenso honor de acompañarlos. Voy incluso más lejos, el equipo estaba formado por mucha más gente que no saltó al campo esa soleada mañana de Febrero. Había otros capitanes, otros impulsores, familiares, patrocinadores,… Al menos a los once capitanes quiero rendir homenaje mencionándolos: Eduardo, Cristian, Casilda, Ana, Diego, Sofía, Nacho, José Alberto, Elena, Julia y Héctor. A los demás no lo hago por temor a dejarme alguno atrás. Los que lo leáis os sentiréis identificados. Y ésta creo que podría ser una de las enseñanzas de esta publicación. Un equipo sólo tiene sentido cuando se pone en valor junto a otros equipos. Un equipo aislado no es realmente un equipo.

Quiero hablar ahora sobre la energía como parte de la definición. Escoltar a los capitanes eleva nuestros depósitos hasta límites insospechados. No importa que uno venga sin dormir, que otro arrastre una lesión que impediría caminar a la mayoría de los mortales, o que otro tenga un daño en la cintilla que sólo se mejora corriendo rápido. Cuando impulsas un carro los cuarenta y dos kilómetros de la maratón se te quedan cortos. Os lo juro. Además correr con estos niños nos ha permitido escuchar uno de los más bellos piropos que se le puede regalar a una persona. El público nos alabó como padres, y en más de una ocasión. Y a los que tenemos hijos, como Guille, Miguel Ángel y un servidor, que te digan que eres un pedazo de padre te llega el alma. Aunque todos nosotros no seamos sus padres biológicos, copiando a Jesús Vidal, estoy seguro de que a todos los impulsores nos gustaría, porque sería un honor tener unos hijos como nuestros capitanes. 

Hablar de Jesús Vidal es hablar de “inclusión, diversidad y visibilidad”. Tres palabras que utilizó el reciente premio Goya en la categoría de actor revelación en su emotivo y ejemplar discurso de la pasada edición de este certamen y que han dado, este año más que nunca, sentido a esta maratón. Inclusión porque los espectaculares Capitanes de los Carros de Fuego nos han permitido formar parte de su familia, y nos han acogido como uno más de ellos. Diversidad porque no somos iguales que ellos, está claro todo el mundo no puede ser igual de grande. Y por último visibilidad porque gracias a ellos la gente se ha dado cuenta de que existe otra Maratón tan importante o más que la de los profesionales que nos hipnotizan con sus ritmos y sus zancadas. Y aquí quiero agradecer la labor de los medios porque gracias a ellos el nombre de Carros de Fuego ha traspasado fronteras. Creo que es justo reconocer su loable labor, porque no sólo deben recibir palos.

Estas tres palabras deberían formar parte obligada de la definición de equipo. Si todos los equipos fuesen inclusivos, diversos y visibles tendríamos mucho ganado en este juego que llamamos vida.

Volviendo a la definición tradicional de equipo, se habla de perseguir un objetivo, que en nuestro caso no era ni mucho menos terminar, sino hacer que los capitanes disfrutasen de su día y que nosotros pudiésemos hacerlo con ellos. Os puedo garantizar que lo cumplimos. También hay que contribuir con aptitudes, talento y energía. Aquí casi todo lo ponen también ellos. Los impulsores sólo corremos, y eso lo puede hacer cualquiera. Y además todo esto hay que hacerlo de forma coordinada, algo que queda fuera de toda duda. Sin haberlo comprobado, apuesto a que nuestros corazones laten de forma totalmente sincronizada con los de nuestros capitanes.

Antes de terminar una breve reseña. Igual que no hay equipo sin líder, no hay impulsor sin capitán. Ellos son nuestra verdadera razón de ser y no deberíamos olvidarlo nunca.

No me quiero extender más porque no quiero que esto se haga más largo que una maratón sin capitán. Simplemente quiero (queremos) dar las gracias públicamente a todos los que han puesto su grano de arena para que el pasado 17 de Febrero las sonrisas de los capitanes de Carros de Fuego Deporte adaptado a niños con diversidad funcional, brillasen aún más que el propio sol.

Capitanes, impulsores, familiares, miembros de la asociación, participantes, público, organización, voluntarios, medios de comunicación, patrocinadores todos de alguna u otra forma formáis  parte de este maravilloso equipo, este agradecimiento va para vosotros. Muchas gracias.

Mención especial para D. Juan Garrido, speaker oficial de la Maratón que en la línea de meta es capaz de erizar la piel y el cabello de todos los asistentes, incluso el mío. Gracias por estar siempre ahí. Nos vemos impulsando.