domingo, 24 de septiembre de 2017

CRÓNICA TITÁN XII + I


No había pensado hacer crónica sobre el Titán. El Titán es algo para vivir, no para contar. Pero las circunstancias vividas ayer en la edición XII + I del Titán (uf, Ángel, tenía que haber sido en tu año ¿causalidad?) me han empujado a escribir estas líneas como modesto homenaje a todos los Titanes. Esta crónica es una crónica en positivo, como yo lo he vivido. Para mí, el Titán, como otras muchas cosas en esta vida, es cuestión de equilibrio. Pones la balanza y ves si lo positivo supera a lo negativo para quedarte con ello. En mi caso particular, lo supera ampliamente, por lo que seguiré creyendo en el Titán. En línea con lo que comentabais unos días antes de la prueba, reflejaré mis Trece Momentos Vividos ayer.
  1. Levantarme tan temprano que cuando me despido de mi familia están aún en la fase profunda del sueño y ni se enteran de mis besos. Aunque no lo crean, aunque no lo entiendan, estas cosas las hago por, para y gracias a ellos. Cuando mis hijos tengan edad de conducir, me los llevaré a hacer el recorrido del Titán en coche, para que vean lo que su padre (un auténtico negado para esto de los deportes) era capaz de hacer ya de mayor sólo con la ayuda de ilusión, pasión y disciplina… No quiero que nadie les diga que no pueden hacer algo, ni siquiera yo. Los sueños son para hacerlos realidad.
  2. Sentirme insignificante bajo el cielo estrellado de Zahara. Tras dejar el coche en el aparcamiento de la Organización, y marchar con la bici al hombro para evitar pinchazos de última hora, miro al cielo y un manto tupido de estrellas cubre todo el firmamento. Me quedo pensando que muchas de esas estrellas que hoy admiramos dejaron de existir hace una eternidad, mientras su luz sigue viajando por el tiempo. Como en la escena del Rey León, me acuerdo de los que ya no están con nosotros. Y aún bajo esta maravilla hay veces que tenemos la osadía de creernos importantes…
  3. Encontrarme a viejos y nuevos amigos. El Titán es su gente, y  no hay nada como encontrarte con aquellos a los que ya hace tiempo que no ves, o incluso conocer en persona a gente a los que sólo veías en el mundo de las redes. Jose González, Diego Escobedo, Cristina Quintero, Ángel Garrido, María Jesús Sierra, Juan Diánez, Juanlu, Jona Toro, Julio, Vargas, Rita, Ivana Benítez, Eduardo Rangel, Loli Vidal, David, Juanfran López, Carmen del Grosso, José Luis Ledesma, todos ellos y alguno que otro al que he podido olvidar de forma no intencionada y que justifican sobradamente esta locura.
  4. Sentirte en el punto de mira del objetivo del gran Diego Escobedo. Mirar hacia el lado y ver que estás siendo apuntado con su cámara. Sentir una moto y oír esa voz tan familiar llamándote Choleja que precede a una ráfaga que seguro que inmortalizará lo mejor de mí. No hay Diego sin Titán, ni hay Titán sin Diego. Y el año que viene participará con dorsal, por lo que no me quedan dudas sobre la celebración del Titán XIV. Y no le arriendo las ganancias al que ose quitarle chip o dorsal al “bisho”…¡Gracias crack!
  5. Ver amanecer desde las inmediaciones del lago mientras esperas el momento de echarte al agua. Contemplar las montañas iluminadas por el Sol mientras su reflejo pinta el “skyline” de Zahara de ese color tan especial.
  6. Hacer nuevos amigos y parecer que los conoces de toda la vida. Ayer me tocó la lotería encontrándome a Juanjo Muriana, con el que realicé toda el segmento de la carrera a pié y que hizo que a pesar de su dureza, la pudiese disfrutar. Para los viejos guerreros como yo, el Titán recuerda mucho a la desaparecida “mili”. Las amistades son cortas, e intensas, y duran para siempre. Encantado de tener un nuevo amigo en Almería.
  7. Recibir un abrazo de Eduardo Rangel en el penúltimo avituallamiento. En circunstancias no fáciles, me sentí un privilegiado recibiendo un abrazo de este tío tan grande. Que te mire a lo más profundo de tus ojos dándote ánimos y fuerza para terminar podría considerarse doping emocional. Salí tan enchufado que hubiese seguido corriendo hasta Las Palomas…
  8. Recibir el cariño de los voluntarios. No hay prueba sin voluntarios, pero en el Titán adquieren una dimensión aún más especial si cabe. Sus sonrisas, sus ánimos, su predisposición, definen a la perfección el Espíritu del Titán. Y esa fruta fresquita que sabe a gloria… El melón, la sandía, las naranjas y los plátanos saben aquí mejor que en ningún sitio. Mis más sinceros agradecimientos a todos.
  9. Poder respirar alma, magia y corazón a lo largo de todo el recorrido. Estas tres palabras, santo y seña de la Fundación Andrés Olivares, forman parte también del “leif motiv” del Titán. Lo más bonito de esta vida no puede verse ni tocarse, tiene que sentirse con el corazón, de ahí que al principio dijese que el Titán no se puede contar, que hay que vivirlo. Algo que no se puede describir pero que al menos a mí me recuerda mucho a estas tres palabras.
  10. Sentir la dureza del recorrido golpeándote con todas tus fuerzas mientras subes el Boyar. Pocos minutos después de haber pensado que todo había sido disfrutar desde la salida y que aún no había habido lugar para el sufrimiento; el calor, las cuestas, la falta de entrenamiento, el cansancio acumulado, te ponen contra las cuerdas en segundos. Compañeros vomitando, otros que echan el pie a tierra, y un participante de apellido extranjero que rompe literalmente a llorar a tu lado cuando un voluntario le indica que aún quedan tres kilómetros para coronar.
  11. Chocar tus manos con el público mientras enfilas la recta de meta animado por los aplausos y gritos de la gente. El Titán también es su público. He visto pocos sitios donde se viva esta comunión entre atletas y público. Recorrer los últimos metros te transporta a las puertas del cielo.
  12. Cruzar esa línea de meta con la camiseta y la bandera de la Fundación Andrés Olivares, transmitiendo su mensaje. Pudo ser una osadía intentar un “Yo Adelanto Tú Donas” en un triatlón, y más aún hacerlo en el Titán. Pero al final el objetivo se cumplió, sin importar si el chip ya no venía conmigo en el tobillo.
  13. Respirar el ambiente en la plaza de Zahara. Apartarte un poco y contemplar los innumerables momentos que allí se viven. Padres sosteniendo en brazos a sus pequeños que no entienden muy bien como esa cara de sufrimiento puede mostrar una sonrisa de felicidad. El fotógrafo speaker que alterna sus dos funciones a la perfección, con una sonrisa imborrable. Pedidas de mano entre atletas. Abrazos de verdad entre amigos. Triatletas que a pesar de haberse dejado literalmente la piel en la carretera y cojear ostensiblemente cruzan la línea de llegada. Voluntarios que masajean a los guerreros intentando aliviar los dolores de sus castigadas piernas...  Me recuerda a una escena de la película “El Guerrero Pacífico”, cuando el Maestro Sócrates enseña a su alumno Daniel a contemplar, recreándose en el aquí y en el ahora y le indica: “Siempre está pasando algo”. Igual que en la plaza de Zahara. Igual que en Titán.
“This is Titán”. Adiós Titán XIII, bienvenido Titán XIV.
Ya suenan los tambores…
 
 
 

Fotos cortesía de mi amiga y compañera de #RetoMásVida Ivana Benítez. Gracias.

domingo, 3 de septiembre de 2017

ALGUNAS VECES, LA PALABRA GRACIAS SE QUEDA CORTA...


Después de lo vivido ayer, quería escribir una crónica un poco especial donde recoger tantos sentimientos, tantas emociones, pero sobre todo tantos agradecimientos pendientes.
Advierto que será largo, casi tanto como las 15:42:10 que duró el #RetoMasVida de ayer. Mis disculpas por adelantado a los que pueda resultarles pesado.
Después de la locura de semana, tenía muchas ganas de que amaneciese el Sábado. Una sensación de especial nerviosismo me despertó poco antes de que sonase la alarma. Un desayuno importante y una completa revisión de todo el material hacen que el tiempo vuele hasta la hora de la recogida. Ivana, me recoge puntualmente en mi puerta junto a Capi, participante también en la campaña de 1,5 metros desnudos que también se convertiría a la postre en uno de los protagonistas del día.
Llegamos rápido a Las Graveras, donde nos encontramos con Diego y la primera tanda de voluntarios de Byon, que serían los encargados de ir informando sobre el reto previamente a nuestra llegada a los distintos pueblos. Una gente espectacular, llena de vida, con los que nos tomamos una foto de recuerdo antes de comenzar a nadar. Llega también Germán, socio del Vivo Training Garden Las Graveras, y uno de los responsables de que podamos utilizar esas magníficas instalaciones para nadar. Allí está Manuel Olmo, Midnight Predator, Organizador del Hispano y una auténtica referencia en esta locura de deporte con quien tendremos el privilegio de compartir más de medio día. Se une Sergio, futuro Hispano que también nos iba a acompañar junto a Manuel. Sin tiempo a nada más, Germán nos avisa que son las 8:00. Un emotivo abrazo con Ivana y nos echamos al agua para comenzar a dar las primeras brazadas. Es un auténtico lujo nadar aquí. 7 vueltas a un circuito perfectamente señalizado de 550 metros nos llevarán a completar el primer segmento. Desde el primer momento compruebo que el hombro izquierdo de Ivana no va bien. Una lesión crónica le impide moverse con fluidez y se nota su esfuerzo en cada brazada. Sin embargo, la cara de determinación que muestra no me hace albergar la más mínima duda de que terminará. 6 primeras vueltas junto a Germán, Manuel y Sergio a un ritmo muy cómodo que me permite disfrutar como nunca de este segmento. Cada vez que pasamos por el pantalán los aplausos  de Diego, Capi y los voluntarios nos suponen una dosis extra de motivación. La última vuelta la realizo junto a Ivana en paralelo, siendo conscientes de que el primer segmento se acaba y estamos un poquitín más cerca de nuestro objetivo final. Nada más salir nos encontramos a Vane, que realizaría con nosotros todo el segmento de bici.
Transición cómoda para comenzar los primeros kilómetros del tramo ciclista. Se unen a nosotros Olmo, Sergio y Vane. Tan cómodos vamos y tal es nuestra confianza hacia ellos que ni nos acordamos del documento de exención de responsabilidad, que afortunadamente no sería necesario a la postre. Comenzamos a pasar pueblos, recibiendo aplausos de nuestros voluntarios, estratégicamente situados para difundir información sobre la donación de médula. En Los Jinetes se nos unen otros dos gregarios de lujo, Manuel (Madriles) y Agus, de los Informales de Alconchel, mucho más que un equipo ciclista. Julio (hermano de Manuel) se une en moto, y convierte una prueba no oficial en un evento de categoría similar a cualquiera de las tres grandes vueltas. Cualquier profesional hubiese envidiado su atención. Poco antes de llegar a Carmona nos encontramos con Nandi, diseñador del recorrido en bici que nos llevaría  por carreteras totalmente desconocidas para mí y por parajes de auténtico ensueño. Nuestros amigos Luis Cruz e Iván Cadierno completan la grupeta. Seguimos sin firmar papeles porque sabemos que no hará falta. Diez ciclistas devorando kilómetros por una buena causa. El paso por Carmona me resulta muy emotivo. Aunque Marta está lejos, la siento muy cerca, como a Javier y a Patri. Y qué decir de Juan Antonio. Seguro que allí donde esté habrá disfrutado con esta prueba. A pesar de que el viento frontal y el calor no ayudan, disfruto como nunca de este sector que suele ser mi talón de Aquiles. Gracias a los compañeros nos anticipamos a una zona en obras que no habíamos previsto y cambiamos el recorrido sobre la marcha. Carreteras tranquilas, con poco tráfico, con buen asfalto y paisajes muy agradables de contemplar. En El Viso del Alcor (kilómetro 120) tenemos parada obligada. Un espectacular avituallamiento por parte de los Informales de Alconchel refuerza nuestra teoría de que son mucho más que un equipo. Una gente espectacular, que dándolo todo nos monta una mesa que no he visto en muchos triatlones de marca en los que he competido. Aprovechamos la ocasión para refrescarnos y estirar un poco antes de emprender la marcha. Cuando me aparto un poco para llamar a María y confirmarle que todo va bien, una familiar voz gritando Papá me llega hasta lo más hondo del corazón. Daniela me saluda desde el coche de mis primos Ana y José Mari, que junto a María llevan toda la mañana “persiguiéndonos”… La felicidad se dispara hasta el infinito. Lo último que esperaba hoy era encontrarme con mi familia en el recorrido. Fotos, abrazos y besos (a pesar del sudor) y volvemos al lío. Nos despedimos de todos dando las gracias y aprovechamos unos kilómetros con viento a favor. Entre el viento y la motivación Ivana me comenta después que he estado pedaleando varios kilómetros a 35 km/hora, algo que pensaba que no era capaz de hacer. Mientras vamos recorriendo kilómetros en dirección a Sevilla se van quedando algunos miembros de este pelotón mágico. Los últimos en hacerlo son Manuel, Sergio, Vane y Nandi en Las Graveras, mientras Iván nos acompañará hasta el final de este sector. A lo largo de estos 180 kilómetros, Diego y Capi nos han ido aguardando en innumerables puntos del camino, avituallando y convirtiendo esos inolvidables momentos en fotografías y videos rebosantes de corazón.

Llegamos al Estadio Olímpico (T2) cerca de las 18:00, tras algunas vueltas por la Isla de La Cartuja para completar los kilómetros totales. Allí nos esperan, entre otros, el equipo de voluntarios que a lomos de sus bicis de montaña se convertirán en nuestros auténticos ángeles de la guarda durante el tramo a pie. Manuel, Arturo, Fran y Conchi se convierten en piezas imprescindibles para completar el puzle del reto en sus horas más duras. Realizamos una transición lenta, hidratándonos a tope porque el calor a estas horas es brutal. Vamos trotando en dirección a la estación de tren para acceder a la pista que nos debe guiar por los primeros  kilómetros del recorrido. Desde los primeros momentos nos damos cuenta de que no va a ser fácil. Un calor y una humedad que no esperábamos nos dificultan avanzar a buen ritmo. A pesar de que Ivana pasa dificultades porque no puede respirar bien, no me queda ninguna duda de que va a terminar. Cambia el trote por un caminar tan rápido que me cuesta trabajo seguirla. Pierdo la cuenta de las veces que pedimos líquido a los voluntarios, que nos atienden de forma exquisita. El acceso en coche al lugar por donde caminamos no es posible, por lo que su labor se convierte aún en más decisiva. Pasamos los diez primeros kilómetros prácticamente sin correr,  lo que nos hace albergar nuestras primeras dudas  sobre la posible hora de llegada. Al menos esto nos permite hablar, por lo que no se nos hace tan cuesta arriba. Incluso hay momentos para echar unas risas, como cuando pasamos por una zona un poco demacrada a la que tenemos que acceder saltando una valla o como cuando la distinta interpretación de la “Rotonda del Copero” nos lleva a retrasar el avituallamiento un poco más de lo previsto. Diego y Capi siguen haciendo kilómetros y buscando la mejor forma de llegar hasta las zonas con acceso. Cada vez que coincidimos devoramos sandía fresquita e incluso nos duchamos para bajar la temperatura corporal, porque a pesar de que va atardeciendo, sigue haciendo mucho calor. Algunos cambios en el tracking previsto nos hacen desviarnos del  plan inicial. Casi a las  9:00 nos encontramos a la altura del Polígono de la Isla, sin prácticamente luz natural y con varios kilómetros por cubrir por carreteras complicadas hasta llegar a Dos Hermanas. Comenzamos a preocuparnos por la gente que nos espera en la zona de meta, porque somos conscientes de que vamos a llegar con bastante retraso… Especialmente lo sentimos por Cristian, de Carros de Fuego y sus papás Ana y Feli, que hace ya bastante tiempo que nos esperan allí. Con la seguridad como principal criterio decidimos volver sobre nuestros pasos en dirección hasta Fuente del Rey, para desde allí acceder a la llamada Carretera Vieja a través de Bellavista, por donde transitaremos por un carril paralelo a la vía que deberá llevarnos a Dos Hermanas. Nos colocamos los frontales, y gracias a la iluminada escolta de los voluntarios transitamos sin ninguna incidencia a pesar de pasar puntualmente por tramos con tráfico de vehículos. Diego y Capi nos avisan que varios integrantes del Club Orippo nos esperan a la entrada del pueblo para acompañarnos en los últimos kilómetros. Raúl se ha encargado de organizarlo todo para que nos sintamos acompañados en este último tramo. Nos recomiendan acceder por un camino paralelo al último puente que nos facilitará la llegada a la Avenida Adolfo Suárez, en las cercanías de la línea de meta. Nada más comenzar a correr por la Avenida recibimos el calor de la gente. Coches que pitan, una legión de atletas del Orippo, amigos, conocidos…nos hacen olvidar el cansancio acumulado. Algo menos de 8 kilómetros nos separan de nuestro sueño. En la Glorieta de la Dehesa de Doña María nos encontramos con mi familia (otra vez María, mis primos Ade, Ana, Frank, José Mari, Carmen y esta vez Pablo en lugar de Daniela), con más amigos, más gente del Orippo (Nuria, Carmen, Mar, Chica, David, Ismael, Enrique y muchos más cuyos nombres ahora no acierto a recordar) Luis, Juan Dianez, Jose, Capi, que se une al grupo para acompañarnos en la carrera, y sobre todo a Cristian y a su familia. Preparamos las camisetas de la Fundación Andrés Olivares y su bandera para llevarlas en los últimos metros. Cristian y su sirena nos dan alas para recorrer los últimos kilómetros y disfrutarlos como es debido. Mientras Diego y los espectadores marchan en dirección a la línea de meta (Lago de la Vida) Ivana y yo, escoltados por los Orippo salimos en dirección al  Pensador. Hace calor y hay mucha gente a nuestro paso, que nos aplauden y dan ánimos. Desde la glorieta del Hipódromo bajamos en dirección a la meta, con una extraña sensación de alegría y tristeza, conscientes de que esto se acaba… En los últimos metros nos colocamos las camisetas de la Fundación y extendemos su bandera, mientras el pasillo de espectadores nos aplaude poniendo la guinda al pastel de este día tan cargado de emociones. Cruzada la línea de meta llega el momento de los abrazos (espectacular el primero junto a Ivana y Diego), las felicitaciones, las fotos… Como fin de fiesta, leemos un manifiesto sobre la donación de médula, agradeciendo a todos los que han hecho posible este sueño. Como decía al final, el #RetoMasVida no finaliza aquí. Ahora es cuando comienza. La experiencia ha sido tan positiva que lo mismo habría que plantearse futuras ediciones, limando fallos. Lo que es seguro es que esta no la olvidaremos. Como dice el  título de esta publicación, gracias es una palabra que se nos queda corta  para expresar todo lo que sentimos, pero de todas formas, GRACIAS DE TODO CORAZÓN. #DonaMédula #DonaVida.





domingo, 23 de abril de 2017

Gracias, Cristian


Gracias Cristian

Los que me conocéis sabéis lo pesado que me pongo con dar las gracias cada vez que finalizo algún reto. Como es lo que siento, no tengo ninguna intención de cambiarlo. Hoy, aunque el reto en principio parecía light, creo que las gracias están más justificadas que nunca. Esta mañana he tenido el honor de participar como impulsor junto a la Asociación Carros de Fuego en la carrera del Parque de María Luisa, correspondiente al circuito 10 K del IMD de Sevilla. Aunque no suelo ponerme muy nervioso antes de las carreras (revoloteo de mariposas en el estómago, visitas a Mr. Roca y poco más) la sensación de hoy superaba a lo que vivo antes de una Maratón o incluso de un Ironman. Era mi primera participación junto a ellos y creo que el desconocimiento, el miedo o la responsabilidad se empeñaban en jugármela. Afortunadamente, cuando fueron llegando los miembros de esta maravillosa familia, todo mi sentimiento se convirtió en emoción, ilusión, alegría, felicidad… Había tanto amor en esa glorieta del parque junto a la salida que era imposible no sentirse así. Desde el primer momento me sentí como uno más. Conocí a Cristian, el chico que capitaneaba nuestro equipo y uno de los tíos más grandes que he conocido en mi vida. También a sus padres, Félix y Ana, para quien simplemente no tengo palabras. Nos organizamos los relevos junto a Miguel, Juan y José Luis, mis compañeros de equipo. No tengo intención de realizar una crónica de la carrera, porque esta publicación pretende ser sólo una prueba de agradecimiento. Sí quiero destacar las muestras de respeto y cariño de los corredores a los que adelantábamos, que no han sido pocos, a los que advertíamos de la llegada del carro para evitar cualquier percance. Tras 45 minutos, espectacular llegada a la Plaza de España con los cuatro agarrados al carro y con un Cristian rebosante de felicidad. Escuchar su voz mientras lo entrevistaban y ver su cara cuando le colgaban la medalla ha sido el mejor regalo posible para sus impulsores. Gracias, Cristian, por haberme enseñado hoy la cara más bella del deporte, una cara que a pesar de mis años de practicante no había tenido oportunidad ni de imaginar. Gracias por habernos regalado tu sonrisa, y tu sirena, esa sirena de policía que me acompañará en todas las carreras y que estoy seguro que me dará alas cuando las cosas se compliquen. Gracias por tu ejemplo, por hacerme ver que no hay excusas para no seguir siempre adelante. Gracias por haberte fotografiado junto a mí, para guardar esa foto como un recuerdo inolvidable del día de hoy. Gracias a tus padres, Félix  y Ana, por ser una familia fantástica y por haberme enseñado hoy otro significado de las palabras Papá y Mamá. Gracias a tus compañeros de la asociación: Daniela, Casilda, Juan Carlos, David, Ismael, Manu, Luis Fernando,… y a todos los demás. Gracias a los que habéis participado hoy en la carrera de andadores por la lección que me habéis dado. Espero que me sirva para borrar definitivamente las quejas y excusas de mi diccionario. Gracias a sus padres y familiares, por haber creado esta Familia tan bonita. Gracias a Vicky, por haberme dado la oportunidad de conoceros en la pasada Feria de la Maratón de Sevilla, y por ser la más viva prueba junto a vosotros de que los ángeles existen… Gracias a todos los impulsores que hacéis posible este bello sueño, especialmente a mis compañeros Miguel, Juan y José Luis, que me han hecho apretar hoy como en mis mejores tiempos. Gracias también al IMD, por permitir esta categoría en sus carreras y haber introducido hoy la carrera de andadores, una experiencia que como he dicho antes jamás olvidaré. Gracias a esos corredores que nos han facilitado la carrera, y al público que nos ha  animado sin parar. Gracias a Alejandra, por el increíble reportaje fotográfico que ha realizado y del que he obtenido las  fotos que acompañan a esta publicación. Para terminar como empecé, gracias, Cristian. Muchas gracias. Espero volver a verte pronto.
 
 


lunes, 20 de febrero de 2017

Mi maratón más larga (MMML)


Comienzo esta crónica (poco deportiva, pero espero que muy emotiva) de la pasada Maratón de Sevilla con una frase de Anxo Pérez que me encanta apropiarme cuando cumplo algún sueño, y que viene a decir algo así como que cuando alcanzas el éxito es el momento no de pensar “qué he hecho bien”, sino de pensar ”a quién debo decir gracias”. Considero un éxito haber cruzado otra vez esa línea de meta, por lo que creo firmemente que es el momento de dar las gracias. Y quiero comenzar esta cadena de agradecimientos por mi mujer, María, porque sin ella no hubiese sido capaz de ponerme ni siquiera en la línea de salida. Ella es la que está siempre ahí, cuidando de Pablo y Daniela, encargándose de que todo esté en su sitio y soportando mis ausencias y este estilo de vida que roza permanentemente la línea de la cordura. Gracias. También especialmente a mis hijos, mi verdadera fuente de inspiración y motivación y a quienes intento inculcar con estas aventuras los valores innatos al deporte como el esfuerzo, la solidaridad, la voluntad, la lucha por tus sueños y la posibilidad de hacer de este mundo un lugar mejor. Gracias a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros de trabajo, a todos los que tienen el inmenso mérito de soportarme durante más o menos horas al día. Gracias a la Fundación Luis Olivares, por apoyar todas mis iniciativas y ser la pieza que completa y da sentido al puzle. Gracias a todos los medios que difundís mis aventuras como si de un auténtico personaje mediático se tratase. Gracias a “Dos Hermanas Diario Digital”, con las innumerables entrevistas de Paco, a “Desde la Grada” con Adame, a “El Nazareno” con Valme, a “Muchodeporte” y a “Maratón Radio” con Eva y Rafa. Gracias a Torrewear (Carlos, Josewa) por esa espectacular camiseta fabricada con el corazón, con el mismo que adornaba su pecho y su espalda. Gracias también a la Organización de la Maratón, concretamente a Daniel Quintero por todas las facilidades que me habéis proporcionado y por haber retwitteado cada uno de mis innumerables twits.
Quinta participación en la Maratón de Sevilla y segunda vez que llevaba a cabo el Reto #YoAdelantoTúDonas. Tan satisfecho terminé el pasado año que hoy en día no concibo volver a correrla sin salir el último… El reto es sencillo de explicar y llevar a cabo. Salgo el último de la  maratón con el objetivo de ir adelantando a cuantos más mejor, con la esperanza de difundir el  mensaje de la importancia de la donación de médula y lograr el mayor número de donantes posible. Este año quería dar una vuelta de tuerca al asunto. Comencé contando mi proyecto a la Organización y solicitando un stand para difundir la labor de la Fundación Luis Olivares. Su respuesta no se hizo esperar: ¡deseo concedido! Poco a poco los entrenamientos me iban acercando al día “D” señalado en el calendario: 20 de Febrero de 2017. Este año además de buscar donantes de médula, también buscaba donación de fondos para la Fundación, inspirado por un comentario de mi hija Daniela. Daría la opción a todos mis allegados de que al final de la carrera realizasen una aportación libre y voluntaria en función de los adelantados.
Este año el hecho de disponer de un stand y vivir la Feria del Corredor desde dentro me iba a hacer vivir una experiencia única. Mi Maratón no empezó el Domingo a las 8:30. Lo hizo el Viernes 18 sobre esa hora cuando comencé a decorar el stand. Una sencilla mesa con la bandera de la Fundación Luis Olivares por tapete, unos calendarios, folletos sobre la labor de la Fundación y unas pulseras conmemorativas completaban la decoración junto a los posters que había impreso en A3 y pegado en las paredes. A mi derecha, los chicos de Acnur, con una labor encomiable y con el crack de Javi organizándolo todo y a mi izquierda, Edu, un auténtico fenómeno con su tienda de Longfield se convirtieron en vecinos de nivel. La mañana del Viernes comenzó tranquila. Poca afluencia de público pero vivencias muy enriquecedoras. Tuve la oportunidad de conocer la labor de las chicas de Carros de Fuego, una organización que nos da a cualquier corredor la posibilidad de vivir la espectacular experiencia de correr impulsando un carro con un ángel disfrazado de niño. La iniciativa me impactó y me enamoró desde el primer segundo, tanto que espero poder colaborar con ellos cuanto antes y saborear estos momentos que a buen seguro erizarán mi piel, como dice mi amigo Andrés.  
Voy recibiendo visitas de amigos con los que nos tomamos fotos para recordar y difundir en las redes sociales para ayudar a la tan necesaria labor de difusión de estas organizaciones. Vendo algunas pulseras, algunos calendarios pero sobre todo me llevo abrazos, sonrisas, miradas, conversaciones… Durante estos dos días desfilan entre otros Manu, Carlos, Antonio, Conchi, Fernando, Norber, Quisco, Juan Dianez, Juan Monroy, Javier,  Gaby, Mari Carmen, Antonio, Vitorrunning, Frank, Enrique, Ade, Carmen, Jose, Ana, Fernando, Laura, Ana, Diego, Marcos, Maca, Juan (aunque no coincido con estos tres últimos porque estoy en la comida de la pasta…) , Los Ruinas, José Luis, Dani, Encarni, Gonzalo, Raúl y cierran Ivi, Vane y Concha, que además me ayudan hasta a desmontar el stand. Dos días largos, intensos e inolvidables. Las casi 22 horas que paso allí cansan mis pies, pero alimentan mi espíritu. Como muestra más que representativa recibo una llamada de ALGUIEN (con mayúsculas) que me dice que ALGUIEN (también con mayúsculas) me ayudará desde el cielo. No puede leerse, no puede oírse, hay que sentirlo con el corazón. El sábado por la noche me marcho camino de casa con la seguridad de que la carrera del Domingo es un mero trámite, la guinda que coronará el rico pastel que hemos cocinado durante estos dos días.   
Por primera vez en mucho tiempo el día de la competición (curioso nombre, porque yo hace ya mucho tiempo que dejé de competir, de hecho tengo mis dudas si alguna vez lo hice…) me levanto muy tranquilo. Las mariposas revolotean hoy en el estómago de forma diferente a como lo suelen hacer estos días. Imagino que los dos días vividos forman parte de la maratón, y por eso hoy no hay lugar para nervios. La fina lluvia de camino al estadio se convierte en chubasco por momentos… Cumplimos con la fiel tradición de cambiarnos todos juntos. Sonrisas, abrazos, saludos…una foto abrazando a un amigo a miles de kilómetros de distancia (te espero el año que viene Tobi) y de camino hacia la salida. Salir el último te evita los nervios de los cajones. La música y la voz del speaker hacen de banda sonora de la avalancha de personas que cruzan el arco de salida. Espero pacientemente hasta que el último de los participantes la supere para comenzar mi Maratón. El GPS no pilla señal, y en lugar de reiniciarlo decido correr sin él.  El tiempo es lo de menos. No sentir la vibración en mi muñeca cada mil metros me evitará hacer los inevitables cálculos de ritmos, horarios previstos y demás. No me hacen falta. Hoy no. Oigo mi nombre a mi izquierda y me encuentro al crack de Diego Escobedo cámara en mano. Espero que me haya sacado un buen perfil, porque le hice caso y me peiné especialmente para él. Salgo enchufado. No sé a qué ritmo pero con muy buenas sensaciones. Las piernas van muy ligeras y no hay quien me borre la sonrisa de mi cara. Voy viendo llegar los carteles de los kilómetros antes de lo previsto.  En Ronda Triana me encuentro a mis amigos de la Fundación Josep Carreras: Fátima, Javier, Jordi,…unos auténticos cracks. Chocamos las manos y me llevo parte de su energía hacia adelante. Por República Argentina  diviso el globo de las 4 horas que lleva mi amigo Manuel Olmo junto a los Predators y mi amiga Ana. Los pillo a la altura de la Torre del Oro (buen lugar) y Manolo aprovecha para tomarnos una foto con la Gopro que guardaré en el fondo de mi corazón como recuerdo de este espectacular día. Justo antes de comenzar la bajada del subterráneo que nos llevará a Torneo me cruzo con mi amigo Ledesma que debuta hoy. Sigo adelante. Los aplausos y ánimos de la gente son el mejor combustible. En los avituallamientos los voluntarios llevan a cabo su impecable y poco reconocida labor.  En uno de ellos un auténtico crack con cuerpo de niño nos anima al grito de “Vamos al Aquarius, que me lo quitan de las manos…” Estamos en Sevilla… Cae el kilómetro 10 (la distancia con la que empecé a correr), el 20, justo antes de la media maratón… Todavía voy bien, adelantando a buen ritmo, pero sin obsesionarme como otras veces. Es curioso, no llevo reloj (lo llevo pero sin el GPS conectado, es decir como si no lo llevase) y sin embargo mi ritmo es mucho más uniforme que otras veces. Camino del 30 las piernas empiezan ya a notar los kilómetros. Aunque tengo muy presente la llamada del día anterior, intento utilizar el Comodín del Cielo sólo en caso de necesidad. Soy consciente de que tendrá cosas más importantes que hacer que ayudar a este pobre loco a finalizar la carrera, pero tampoco quiero perder mi conexión con Él, porque sé que es Él la verdadera causa de que esté hoy aquí. Supero la curva frente al Benito Villamarín, que siempre es un punto de inflexión en la carrera (y es que en este giro comienza el verdadero sufrimiento de muchos, no sé por qué aunque lo puedo intuir…) Viene lo más duro,  pero también lo más bonito. La interminable recta de la Palmera te lleva hasta el Parque de María Luisa, La Plaza de España, Calle San Fernando, Avenida de la Constitución… el centro está a rebosar. Por la catedral el pasillo se estrecha como si fuésemos subiendo un puerto en el Tour. Sentimos los aplausos y los gritos de la gente muy cercanos, y la cara de ilusión de los pequeños a los que chocas las manos.
Entrando a la Alameda, subidón de los buenos… mi compañero de trabajo Fran y su mujer Manoli me jalean e inmortalizan este momento con fotos que jamás olvidaré. Un niño grita: “Mamá, una camiseta del equipo de Luis Olivares”… tantas emociones seguidas hacen entrar a mi corazón en zona roja muy cerca de la meta. La calle pica ligeramente hacia arriba para recordar a tus muslos que llevan recorridos ya casi cuarenta kilómetros. El Puente de la Barqueta nos devuelve a la orilla del río donde nos espera la meta. Un par de rectas y ya podemos divisar el estadio. En el último giro a la derecha antes de buscarlo, una bandera blanca entre la multitud me avisa de la presencia de Mari Carmen, mujer de Gabi. Para poner broche a la fiesta, entraré por el estadio ondeando la bandera de la Fundación Luis Olivares. Las lágrimas asoman a mis  ojos por primera vez en el día de hoy, las mariposas anudan sus alas a la altura de la garganta y no se hace fácil respirar… La oscuridad del túnel desaparece al fondo con el dibujo de las gradas atestadas de gente. Elevo mis manos al cielo ondeando la bandera entre ellas…Saboreo cada zancada, cada bombeo de mi corazón, cada grito del público, como si lo viviese a cámara lenta. Soy yo, estoy aquí, ahora… Nada más cruzar la meta una cara conocida aparece detrás de una cámara. Diego otra vez, estuvo al principio y ahora al final…Camino despacio de camino a tomar mi medalla. Otra más. La quinta. Soy feliz, igual que la mayoría de los que me rodean. No importa el puesto, ni el tiempo, porque en la maratón, como en la vida, lo importante no es la meta, sino el camino…
Pido disculpas por la extensión de esta publicación, pero no me ha sido posible hacer una crónica más corta de esta maratón tan larga…
Ahora #ShowMustGoOn y… ¡¡¡a por la próxima!!!
¡¡¡Gracias a tod@s!!!

martes, 17 de enero de 2017

Yo adelanto tú donas (II) - vuelve el reto...


Yo Adelanto Tú Donas (II)

En pocos días llega a Sevilla uno de los acontecimientos deportivos del año. Su Maratón. Su trigésimo tercera edición (quinta para mí) donde se volverán a llenar sus calles de corredores en busca del sueño de completar los 42,195 kms. de su recorrido. Este año vuelvo a plantear mi reto “Yo Adelanto Tú Donas”. Saldré el último de todos los corredores (a este fecha van ya más de 12.000 inscritos) para volver a repetir la aventura del pasado año. De nuevo mi objetivo será lograr tantos donantes de médula como adelantados, algo fácil de decir, pero un poco más complicado de conseguir y comprobar. El año pasado conté con la inestimable colaboración del programa Tiempo de Juego de la Cope que me ayudó a difundir mi aventura. Este año  la Organización de la Maratón ha cedido gentilmente un stand en la Feria del Corredor en Fibes para que la Fundación Luis Olivares pueda difundir su magnífica labor y las bondades de la donación de médula. Desde aquí mi agradecimiento especial para ellos. Ya se nos ocurrirá algo especial para darles la repercusión que se merecen.

La donación de médula es la única esperanza que sostiene el hilo de vida de algunos enfermos con cáncer. Un sencillo pinchazo con el fin de incluirnos en el Registro de Donantes de Médula Ósea (REDMO), que se traducirá en una sencilla intervención en el caso de que se requiera punción lumbar o un proceso parecido a la donación de sangre en el hipotético caso de que seamos compatibles con algún receptor es todo lo que tenemos que hacer para salvar una vida... ¿tenemos algo mejor que hacer en esta vida que regalársela a alguien?
Pero este año quería dar un paso más.  Además de la difusión y de la toma de conciencia de la necesidad de hacenos donante de médula, que puede ser de lo más importante,  también voy a intentar fomentar entre todos una modesta colaboración económica. Inspirado por mis hijos Daniela y Pablo, que se han comprometido a donar 1 céntimo por cada 10 atletas adelantados quiero hacer extensivo este reto a todo el mundo. Si quieres colaborar de esta forma con la Fundación Luis Olivares, basta con que te fijes tu cuota personal por adelantado y cuando termine la Maratón le realices la donación en función de los adelantados. Al final de este post indico los números de cuenta de la Fundación. Si quieres que lo haga público, o mejor aún, si eres una Fundación, Empresa, Organización, Asociación o similar dispuesta a donar una real y escandalosamente importante cantidad por cada atleta adelantado contacta conmigo y te convertiremos en patrocinador oficial del reto. Incluso podría llevar tu logo en la camiseta que vestiré el próximo 19 de Febrero durante 42,195 kms. por las calles de Sevilla. Estimo que tardaré más de tres horas y media, por lo que la inversión publicitaria merecerá la pena.
Gracias por el tiempo invertido en leer esta publicación.
A continuación os dejo algunos enlaces de interés por si os interesan:

https://www.facebook.com/yoadelantotudonas/?hc_ref=PAGES_TIMELINE&fref=nf
- Facebook oficial del Reto Yo Adelanto Tú Donas
https://soundcloud.com/user-55267000/audio-tjcope-200216 - Entrevista el pasado año en Tiempo de Juego (Cadena Cope)

https://www.youtube.com/watch?v=XiWP4NT3NIk - Vídeo de promoción del reto Yo Adelanto Tú Donas 2017

http://www.fundacionluisolivares.org/ - Página web de la Fundación Luis Olivares, beneficiaria del proyecto

http://www.fundacionluisolivares.org/wp-content/uploads/2016/01/Donaci%C3%B3n-m%C3%A9dula.pdf - Información sobre la donación de médula
@cholejs- Twitter
Cuentas de la Fundación Luis Olivares.
CAJAMAR
 ES 48 3058 0751 0727 2031 1171
LA CAIXA
 ES 57 2100 1873 1902 0014 2361
Si quieres que te enviemos el certificado de tu donación necesitaremos tus datos, envíanos un mail a direccion@fundacionluisolivares.org



viernes, 30 de diciembre de 2016

CALENDARIO ADN SOLIDARIO 2017

Resumo en este post toda la información relativa al calendario ADN Solidario 2017 a beneficio de la Fundación Luis Olivares.

Se trata de una iniciativa solidaria del Club de Atletismo y Triatlón ADN (Agrupación de Deportistas Nazarenos) de Dos Hermanas. La Fundación Luis Olivares es una Fundación malagueña que centra sus esfuerzos en la atención de los niños enfermos de cáncer y sus familias. Poco se puede decir de una Fundación cuyo lema reza que "Lo mejor y lo más bonito de esta vida no puede verse ni tocarse, debe sentirse con el corazón" y que resume su actividad en las palabras "Alma, Magia y Corazón". Para todos aquellos que queráis ampliar información podéis visitar www.fundacionluisolivares.org. El calendario se realizó una tarde del mes de Septiembre en la que algunos miembros del equipo tuvimos la inmensa fortuna de desplazarnos a sus instalaciones junto con el artista Diego Escobedo, autor de las fotografías. De esa inolvidable tarde salieron las imágenes que componen el calendario, que a pesar de ser un auténtica obra de arte se pone a la venta al módico precio de 3 €, para que esté al alcance de todo el mundo. Si os hacéis con un ejemplar, se harán realidad las palabras de una de las volutarias de la Fundación, que una vez indicó que cuando se ayuda a los demás, se recibe mucho más de lo que se da. Por sólo 3 € recibiréis mucho, tanto que no se puede expresar con palabras. El 2017 se llenará de Alma, Magia y Corazón si pasáis los días con la ayuda de este calendario. Os dejamos algunas imágenes y un video con algunas tomas de ese mismo día. Gracias!!!

https://vimeo.com/183122164





lunes, 7 de noviembre de 2016

Sobre erizar la piel y otras reflexiones...

Hoy mi corazón me pedía subir una reflexión no deportiva al blog. Mi mente tenía sus dudas, pero una de las muchas cosas que aprendí el Viernes era a hacer más caso al corazón en caso de dudas.

El pasado Vienes presentamos en el Centro Cultural la Almona el Calendario ADN Solidario 2017 a beneficio de los niños de la Fundación Luis Olivares. Al comenzar el acto tuve la sensación de que había poca gente para un acto de estas características y hubiese deseado que hubiese más, pero otra de las cosas importantes que aprendí este Viernes (aunque ya lo había oído antes pero no había sido capaz de interiorizarlo) fue que la felicidad es la total ausencia de deseo, por lo que en aras de mi felicidad, decidí eliminar ese deseo de mi mente. Ahora, mientras escribo, creo firmemente que estábamos los que teníamos que estar, también porque el Viernes alcancé a entender la genial frase de Steve Jobs de que la vida hay que vivirla mirando siempre hacia adelante, pero que hay que entenderla (conectar los puntos, que decía él) mirando hacia atrás.

Después de echarle un poco de valor y tragarme los nervios (e incluso puede que el miedo) a hablar en público agradezco a todos los que han tenido algo que ver en la creación de este calendario y me lanzo a presentar a Andrés Olivares. No es fácil hablar delante de Andrés, pero como él dice, me miré al espejo, me vine arriba y me dije tú puedes. No sé lo que transmití hacia afuera, pero me sentí muy cómodo y se me hizo hasta corto.

Después de fundirnos en un emotivo abrazo, le cedí el escenario y todos nos dispusimos a escucharlo. Sin querer repetir mi presentación, podríamos decir que Andrés es una persona rebosante de alma, magia y corazón, capaz de cambiar este mundo de locos en el que vivimos. No he podido encontrar ni un solo asistente de los que estuvieron allí el viernes que hayan quedado indiferentes a la exposición de Andrés. Paso a indicar algunas reflexiones con mayor o menor grado de conexión entre ellas, que vienen a expresar lo que puede sentir (con el corazón por supuesto) en este inolvidable acto.

Empiezo por la frase que da título a esta publicación: "Hay que llenar la vida de momentos que te ericen la piel". Yo había escrito en alguna otra ocasión que la vida estaba llena de momentos. Pero en definitiva son estos momentos de la piel de gallina los que hay que vivir, como los que a buen seguro los que estuvimos el viernes allí lo hicimos.

Aunque Andrés no es muy de dar consejos, sólo cuenta su experiencia sin juzgar ni valorar lo que podamos opinar sobre ellas, sí nos pide dos sencillas cosas, que sonriamos (el sonriente lo llamaba uno de sus niños) y que abracemos. Qué abracemos de verdad, como él mismo lo hace, como lo hace Rober, Rosa o como lo hace mi pequeña Daniela que es también mi mejor profesora en esta asignatura que a veces se me hace tan cuesta arriba.

Vivir y decidir con el corazón, como decía al principio. Sólo hay veinte centímetros de distancia física en nuestro cuerpo entre mente y corazón pero todo un infinito en cuanto a los caminos que ambos dibujan. Me quedo también con el consejo que le da a su hija pequeña de hacer lo que el corazón le pida, algo que intentaré también inculcar a los míos y aplicarme en primera persona. De hecho aquí estoy redactando este texto.

La diferencia entre lo natural o normal y lo habitual, algo que siempre he defendido y que ahora gracias a Andrés me ha quedado aún más reforzado. Siempre me he caracterizado por  hacer cosas "no habituales" que muchos se empeñan a calificar de "no normales". Con independencia de que la opinión de los demás cada vez tiene menos influencia en mi vida (entiendo que es lo que tiene actuar con el corazón...) Andrés nos habló sobre lo de bajarnos de esa escalera mecánica en la que la sociedad nos coloca, donde se nos guía nuestra actuación hasta límites insospechados. Me viene a la mente una experiencia que cuenta Víctor Kuppers en la sus conferencias, y que he tenido la oportunidad de vivir en primera persona. Víctor propone a sus alumnos de la Universidad que en un momento determinado, llamen a sus madres simplemente para decirles que las quieren (al más puro Stevie Wonder) Por lo que cuenta, las respuestas son muy similares a la que en su día obtuve de mi madre: "Hijo, ¿te pasa algo? ¿te encuentras bien?". Estas respuestas prueban que muchas veces lo natural o normal (que un hijo le diga a su madre que la quiere) está muy lejos de lo habitual (la mayoría de las madres receptoras de estas llamada parecen ser primerizas en este aspecto)

La vida y la muerte. Minutos antes de comenzar la presentación, sentado frente al ordenador para comprobar que un video que después iba a mostrar Andrés me preguntó mirándome a los ojos: "Antonio, voy a hablar de la muerte, estoy viendo que hay niños pequeños... no hay problemas ¿no?"

- "Ninguno, Andrés, el problema es que a los niños no se les habla de la muerte desde pequeños, y deberíamos hacerlo".  Ojalá desde el cole les explicaran que la muerte es algo tan natural como la vida, y que no se puede entender una sin la otra. Todavía de adultos, vivimos como si no nos fuésemos a morir nunca, y pasamos nuestro tránsito por las escaleras mecánicas preocupándonos por cosa que al final no tienen importancia ninguna, y nos olvidamos de buscar momentos que nos ericen la piel...

El desapego. Uno de los momentos álgidos de la noche se vivió cuando Andrés explicó con naturalidad total la marcha de Luis. Una vez cumplida su misión en esta vida, que no era otra que explicar a su padre la labor que debía guiar todas sus energías ayudando a los niños que lo necesitaban, nada lo retenía aquí. Era el momento de hablar del desapego, de explicar que nuestros hijos no son nuestros, son de la vida. Si nadie nos pertenece (ni nuestros seres más queridos) no cabe hablar de pérdida cuando se marchan. Primero porque no se puede perder algo que no se tiene, pero sobre todo porque que no podamos verlos y tocarlos  no significa que no estén aquí, podemos seguir sintiéndolos con el corazón, porque entre otras cosas son de lo mejor y más bonito de estas vida.

Todas estas reflexiones podrían resumirse en una sola: la vida es sencilla, básica. Somos nosotros los que la complicamos encerrados en esa maldita escalera mecánica que nos arrastra y que tan difícil nos es abandonar. Afortunadamente, los niños aún no han aprendido a complicarla. Nuestra pequeña Carmen, con sólo cuatro añitos, lo entendió perfectamente y lo primero que hizo al día siguiente al levantarse (se marchó dormida del acto) fue levantarse, pedir papel y lápiz y dibujar un corazón verde my grande con patas y un corazón rojo en el pecho. Ellos son nuestra esperanza y nuestro futuro. Nosotros los adultos, mientras seguiremos deambulando por las escaleras...

Gracias, hermano (como te gusta decir) por haberte conocido. Ahora, mirando hacia atrás, empiezo a comprender por qué. Saber que hubo un momento en que Luis acudió a mis sueños para que fuese a tu búsqueda me eriza definitivamente la piel, y mucho. Un abrazo con una sonrisa infinita. Gracias.