domingo, 26 de enero de 2025

PROBLEMAS TENEMOS TODOS…(MENOS MAL)

           Comenzamos el año apurando el mes de enero para hablar de uno de nuestros compañeros inseparables de viaje, los problemas.

Una de las acepciones de la RAE nos los define como un conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de algún fin. En su siguiente acepción, como disgusto o preocupación, describe a la perfección las emociones que suelen despertar.

Los problemas son esas molestas piedras en el camino que parecen inevitables y que nos encontramos todos los días. Juanlu, mi antiguo maestro de Tai Chi Chuan al que ya he mencionado en alguna que otra ocasión solía decir “que las piedras que te encuentres en tu camino sean los apoyos para levantarte”. Visto así los problemas, más que ser evitados, deberían ser “utilizados”. Mi amigo Alonso Pulido, a quién también menciono con cierta frecuencia suele decir que “los problemas no se acaban nunca. La buena noticia es que las soluciones tampoco”. Hace una metáfora muy gráfica en la que compara nuestra evolución a lo largo de la vida al aprendizaje de las tablas de multiplicar. Cuando ya parecemos tener controlada la del uno, nos encontramos con la del dos, y después con la del tres, y después… resulta que los números son infinitos.

La gestión adecuada de los problemas requiere de una de las herramientas multiusos más útiles de esta vida, nuestra famosa actitud. No podemos controlar la aparición de los problemas, pero sí tenemos la actitud de decidir lo que hacemos con ellos. Si decidimos usarlos como oportunidades para aprender, crecer y mejorar serán bienvenidos en nuestra vida. De hecho, si miramos hacia atrás en nuestro camino ya recorrido, podemos comprobar como nuestros mejores logros posiblemente vinieron precedidos de problemas que por aquellos entonces parecían ser imposibles de solucionar. En este sentido, Norman Vincent Peale, el creador del pensamiento positivo, decía que  cada problema tiene en sí las semillas de su propia solución. Si no tienes ningún problema, no obtienes ninguna semilla”.

               Para poder revertir el disgusto o la preocupación que pueda generarnos la aparición de un problema podemos usar algunos consejos a modo de estrategia:

·        Adoptar una mentalidad de aprendizaje. Si nos preguntamos "¿Qué puedo aprender de esto?" en lugar ¿Por qué me pasa esto a mí? tendremos mucho adelantado. Encontrarle un sentido a la situación y confiar que en el futuro nos llevará a mejorar y a crecer nos será de mucha utilidad. En la escuela de negocios con la que colaboro dicen que  un problema bien diagnosticado es un problema casi resuelto.

·        Descomponer el problema. La mayoría de las veces los problemas parecen imposibles de solucionar porque nos boicoteamos a nosotros mismos otorgándole una importancia mayor que la que tienen. Partir el problema en partes más pequeñas más fáciles de solucionar también nos ayudará bastante. Recuerdo una frase bastante gráfica: “¿Cuál es la forma de comerse un elefante?: A trocitos. No hay otra.”

·        Pedir ayuda. Nadie dijo que los problemas deban resolverse en soledad. Contemplar otras perspectivas o considerar los recursos de otras personas pueden ser claves en la resolución de los problemas. Mi publicación del mes de octubre del año pasado estaba dedicada íntegramente a la importancia de pedir ayuda.

·        Mantener la calma y no perder los nervios. Un problema tratado con nervios incrementa su importancia de forma directamente proporcional al tamaño de los nervios que le apliquemos. Esta frase es de cosecha propia, pero por experiencia propia me temo que tiene mucho de cierto.

Algunos problemas típicos que nos encontramos en nuestro día a día, tanto diario como profesional, son los siguientes (la clasificación también es de cosecha propia):

·        Medalla de oro: “No tengo tiempo”. Una de las frases más escuchadas como problemas en boca de muchos. Si lo pensamos con objetividad, resulta que todos tenemos las mismas 24 horas al día, aunque parece que cunden de forma diferente y a algunos se le estiran mágicamente. El problema no es el número de horas, sino como las prioricemos. Como dice el crack de Küppers, lo más importante en la vida es que lo más importante sea siempre lo más importante. No priorizar y decir que sí a todos es una fuente indudable de problemas.

·        Medalla de plata: “Todo me sale mal”. Otra frase típica que el gran Emilio Duró define a la perfección como el resultado de un ego hipertrofiado. En una pizarra suele pintar el planeta tierra para representarnos con un punto, y tras describir la inmensidad del universo, concluye que somos totalmente insignificantes. Creemos que todos los marrones nos caen a nosotros, pero no somos tan importantes como para que el universo concentre todos los marrones en nosotros. Si crees firmemente que te caen todos los marrones, es que los atraes. El marrón eres tú.

·        Medalla de bronce: “Mi equipo, mi familia, mi… no cumplen mis expectativas”. Este problema nos permite un doble análisis. En primer lugar, si nos consideramos líderes, tanto a nivel personal como profesional, debemos recordar que se lidera con el ejemplo, con lo que hacemos y no con lo que decimos. Si nadie cumple, lo mismo es que no estamos dando el ejemplo adecuado. Y también tenemos que tener en cuenta el tema de las expectativas. Mantenerlas altas es también una forma de buscar problemas.

          Albert Einstein, padre de la teoría de la relatividad, decía que “ningún problema puede ser solucionado desde el mismo nivel de conciencia en el que fue creado”. Tratándose de Albert, no es un consejo para desechar.

              Cierro la publicación de enero con la misma frase con la que lo comencé. Que todos los problemas que te encuentres (piedras) sean oportunidades (apoyos) para crecer (levantarte), y que seas capaz de descubrirlo.

            Nos vemos en febrero. Espero que no sea un problema esperar un mes hasta la próxima publicación.

 


lunes, 30 de diciembre de 2024

¡Hasta la vista 2024! ¡Bienvenido 2025!

     Me despido de este desgastado 2024 al que sólo le quedan horas y que tanto he disfrutado. Momento de mirar hacia atrás, de dejar escapar una sonrisa recordando los momentos vividos y de dar las gracias por ello.  Los hubo espectaculares, buenos y menos buenos, pero mi envejecida memoria se ha vuelto selectiva con los años y últimamente sólo me quedo con los mejores.

    Revisando algunas fotos para no dejarme muchas cosas atrás, me llama la atención una de un sobre de azúcar con mensaje (algo que mucha gente odiará pero que personalmente me encanta), que a comienzos de año me decía “y entonces un nuevo día te das cuenta que todo comienza de nuevo y la sonrisa vuelve a ser la dueña de tu vida”. Un mensaje profundamente revelador que presagiaba un año de sonrisas.

   A modo de lista de deseos y jugando con frases que perfectamente podrían aparecer impresos en sobres de azúcar os dejo algunos de los principales momentos vividos en 2024 que me hicieron sonreír. Espero que 2025 sea como mínimo, tan bueno como este 2024 que ya se va.

·        Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida” – Confucio. Con todos los años de trabajo que llevo a mis espaldas había disfrutado en muchos momentos de mi labor profesional (en otros bastante menos), pero la sensación de plenitud que he vivido estos 366 días vividos en Minifunkids era hasta ahora desconocida para mí. Seguiré luchando para estirarla al máximo.

·        La ilusión de los Reyes Magos es un regalo que permanece en el corazón” – anónimo. Como es tradición en los últimos años, comencé 2024 saliendo de Beduino en la Cabalgata de Reyes de Dos Hermanas. Este año subí exponencialmente de nivel al compartir la experiencia con mi hija Daniela, algo  que espero repetir durante muchos años.

·        La vida es muy corta… correr la hace parecer más larga” – Baron Hansen. La omnipresente Maratón de Sevilla también forma parte de este mágico 2024, como lleva haciendo ya desde hace una década. Y con nuestros Capitanes de Carros de Fuego, como no podía ser de otra forma. Estaba casi arrancando el año y sinceramente no tenía ni idea de dónde las carreras me podían llevar este año. No alcanzaba ni a soñarlo… Perdí la cuenta de las carreras en las que participé, pero en ningún momento se me hicieron largas.

·        Un viaje de mil millas ha de comenzar con un simple paso” – Lao Tzu. Esta frase resume perfectamente el año. Incontables viajes reales y figurados, a nivel profesional pero también a nivel personal. No importa lo lejos que esté la meta si decides ir a por ella. En cuanto a los viajes reales profesionales, primera visita a la Mobile en Barcelona, algo impresionante e inimaginable en el pasado. Múltiples idas y vueltas a Málaga, una tierra con un significado muy especial para mí.  Entre otras cosas, allí tengo a mi familia de la Fundación Olivares. Muchos primeros pasos para recorrer muchas millas, una medida que también tendría su especial protagonismo este año.

·        Un hermano comparte los recuerdos de la infancia y los sueños de los adultos” – Anónimo. En pleno mes de Marzo, evento familiar donde mi hermano de sangre Alejandro pregonó la Semana Santa Nazarena, en un acto muy emotivo presentado por mi hermano no de sangre José María. Día de conjugar recuerdos del pasado con sueños de futuro.

·          Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado” – Proverbio africano. Volvemos a las carreras en un año en que por primera vez en mi vida obtuve plaza para vivir la experiencia de los 101 kilómetros de la Legión de Ronda. Como esto iba de llegar lejos, y no de hacerlo rápido, compartí “paseo” con mi amigo Juan Luis Muñoz Escassi, formando parte de ese loable #RetoPichón que creó hace ya unos años y que tuvo la excepcional generosidad de compartir con todos a través de la figura del embajador.

·        Donde hay caridad y sabiduría, no hay miedo ni ignorancia. Donde hay paciencia y humildad, no hay ira ni preocupación” – San Francisco de Asís. Esta sabia frase, desconocida para mí, me fue regalada precisamente por un amigo llamado Francisco en el día de su Santo, como agradecimiento a mi felicitación. Si no queremos miedo, ignorancia, ira ni preocupación, la caridad, la sabiduría, la paciencia y la humildad nos marcan el camino a seguir.

·        Hay dos formas de vivir: puedes vivir como si nada fuera un milagro o puedes vivir como si todo fuera un milagro”- Albert Einstein. En Nueva York asistimos a un milagro en toda regla gracias a nuestro amigo Cristian. Cuando estábamos en la auténtica UVI, y nadie daba un duro por nosotros, la inspiración de Cristian nos hizo creer en los milagros y poder emocionarnos con la inolvidable experiencia de vivir la Maratón de Nueva York, el sueño de todo corredor.

·      El mundo necesita soñadores y necesita hacedores. Pero sobre todo necesita soñadores que lo hagan”-  Breathnach. Esta frase va en claro homenaje a mi amiga Sete. Diez años después de perder a su hija no sólo soñó, sino que hizo realidad el Sueño de Eugenia. Que alguien recuerde a su hija con una cena solidaria en la que se recaudaron fondos para los niños con cáncer, la misma enfermedad que se la arrebató es toda una lección de vida. Inolvidable la presencia de mi hijo Pablo poniendo su pequeño granito de arena en forma de canción en el evento.

·  Aquellos que eran vistos bailando, eran considerados locos por quienes no podían escuchar la música”- Nietzsche. La vida me hizo un favor cuando se llevó mi vergüenza junto con mis pelos.  Quedarme calvo y perderla ha sido uno de los grandes regalos de mi vida. Entre otras cosas, me ha permitido bailar como el gran Carlton Banks delante de 51.748 espectadores. Recordarlo será de ayuda en los momentos en que me pueda sentir avergonzado por algo. Una oportunidad más de afirmar mi particular mantra para estas situaciones. Si no haces daño a nadie y haces reír sólo a una persona, está más que justificado. Me habrán llamado loco y cosas peores, pero juro que escuchaba la música alta y clara.

·         Memento mori” (Recuerda que debes morir) – pronunciada por los esclavos a los generales de Roma cuando tras una gran victoria sobre sus enemigos en el campo de batalla, desfilaban por las calles sobre un carro dorado recibiendo los aplausos y vítores de la multitud. Independientemente de nuestras hazañas y logros, al final todos tenemos el mismo final. Y como decía también el gran Pablo Ráez, lo malo no es morir, lo malo es no vivir mientras llega tu muerte. Difícil encontrar una frase más motivadora para 2025.

·        Una vida termina y comienza” – Avatar. Con esta frase, que puede ser perfectamente aplicable al año cerramos esta última publicación de 2024. Como dice mi hija Daniela, “el fin es el principio de algo nuevo”.

Hablando de Avatar, le pido a la Inteligencia Artificial que me devuelva una imagen que simbolice el cambio de año que es la que adjunto. Como dirían los “Na’vi”: “Te veo”.

 Feliz Año 2025 a todos (sin premio para mis amigos “cargantes”, que los tengo) y que los Reyes Magos os colmen de felicidad en los próximos días.



sábado, 14 de diciembre de 2024

AHÍ LLEVAS. TODAVÍA NO. TENGO PENSADO ALGO MEJOR PARA TI.

    Me vuelvo filosófico en esta espero penúltima publicación del año (todavía intentaré redactar la de resumen y despedida de 2024 y bienvenida a 2025). Escribiendo una de mis últimas creaciones literarias (que suena más rimbombante que libro, para intentar disimular el bajo nivel del mismo) llegó a mí este conjunto de frases que tantas veces aparecieron de forma encadenada a lo largo de mi vida.

    Tuve la oportunidad de conocerlas, como muchas otras, gracias a mi amigo Alonso Pulido, del que ya he hablado en otras ocasiones. Alguien que crea un movimiento llamado “Ahumor” (Amor + Humor) es alguien digno de ser escuchado como mínimo, pero sobre todo alguien de quien aprender.

   Alonso me dijo una vez que cuando pedimos algo a Dios, al Universo, a la Naturaleza o a Quién tengamos la costumbre de pedir cosas, porque sinceramente creo que por muy agnósticos que digamos ser siempre acabamos pidiéndolas, sólo podemos recibir tres posibles respuestas. La primera y menos frecuente es “ahí llevas”, la segunda es “todavía no”, y la tercera es “tengo algo mejor para ti”. Ahora que miro hacia atrás, no sólo con un año de alcance, sino también a lo largo de toda mi vida, puedo ver como los puntos se conectan de una forma que jamás llegué ni siquiera a imaginar. Steve Jobs en estado puro. En esta publicación repasaré alguna de las peticiones más importantes a lo largo de mi vida, con las respuestas que fui obteniendo.

    De las primeras peticiones que hice de pequeñito, sin tener en cuenta las cartas a los Reyes, fue la de pedir un hermano. Todos mis compañeros y amigos lo tenían, y yo no me quería criar solo. Tener a alguien más en casa era algo muy importante para mí. Era como intentar empatar la partida, en la que hasta entonces mis padres me ganaban por superioridad manifiesta. Y al parecer tuve que recibir varias veces “todavía no” como repuesta, porque mi hermano Alejandro es seis años menor que yo. Pero la espera mereció la “alegría”. A pesar de ser más pequeño que yo, sus ganas de vivir y su filosofía de “disfrutón” de la vida se convirtieron en una gran inspiración para mí.

    Saltando hasta el momento del fin del instituto, la vocación de ser militar se cruzó por mi mente y mientras todos mis compañeros hacían cálculos sobre la nota que necesitaban para acceder a la carrera de sus sueños, yo estudiaba y entrenaba junto a mi amigo Valle con la esperanza de superar las pruebas de acceso a la Academia de Zaragoza y convertirme en soldado profesional. Desafortunada o afortunadamente, nunca se sabe, una lesión importante de mi amigo le hizo caerse del cartel y provocar que desapareciese mi vocación castrense, con lo que un “tengo pensado algo mejor para ti” llegó a mi vida. Comenzó mi vida de universitario en la antigua carrera de Ciencias Empresariales rodeado de muchos de mis antiguos compañeros de Instituto.

     Llevaba ya varios años pidiendo que el amor llegase a mi vida, y la única respuesta que recibía era una mezcla de “todavía no” y “tengo pensado algo mejor para ti”. Bueno, esas dos frases y a mi compadre repitiendo todos los fines de semana el “no hay mal que por bien no venga” cada vez que volvíamos a casa con el casillero a cero de conquistas. Efectivamente María tardó en llegar y definitivamente fue lo mejor que me pudo haber ocurrido a esa edad.     

     Pedí finalizar mis estudios cuanto antes y con las mejores calificaciones posibles, pero Alguien me dijo que tenía pensado algo mejor para mí y el hoy desparecido Monte de Piedad me ofreció mi primer trabajo serio. Los estudios pasaron a tener prioridad dos (o tres) en la escala de mi vida y mis esfuerzos y plegarias se centraron en evolucionar profesionalmente y llegar muy alto en aquella caja de ahorros con más de un siglo de historia. Y entonces fue cuando otro “tengo pensado algo mejor para ti” llegó a mi vida para llevarme a Catosan, la constructora donde pasé diez años maravillosos de mi vida, no sólo en lo profesional, sino también en lo personal.

     En esta etapa tan bonita estaba cuando María me dio los mejores regalos que me ha dado la vida, nuestros hijos Pablo y Daniela. También aquí pedimos (los dos, ella mucho más que yo) que llegasen cuanto antes, pero el “todavía no” se escuchaba cada vez con más fuerza. Como todo lo bueno se hace esperar, al final llegaron, y fue bastante mejor que lo que habíamos soñado.

    Volviendo al tema profesional y  como nada en esta vida es eterno, la dura crisis de 2008 golpeó con violencia a Catosan, dejándola herida de muerte. A pesar de luchar durante cuatro duros años en los que no dejábamos de pedir por nuestra supervivencia, también me llegó un “tengo pensado algo mejor para ti” que me costó bastante tiempo comprender.

    Así fue como acabé aterrizando en la antigua Juvasa, donde crecí como profesional y como persona, y recibí la respuesta “ahí lo llevas” a mis peticiones de encontrar un trabajo donde pudiese viajar y recorrer mundo. La llegada de Berlin cambió las reglas del juego hasta el punto de que dejé de ser feliz con lo que hacía y pedí con más fuerza que nunca una oportunidad en otro sitio. Y sin alcanzar a escucharlo, el “tengo pensado algo mejor para ti” se instaló en mi vida sin dejar espacio para otra posible respuesta. Así fue como llegó a mi vida la oportunidad de Minifunkids, en la que acabo de cumplir un año y en la que he conocido el verdadero significado de la felicidad en el trabajo.

    También en este año he pedido infinidad de veces que todo fuese más rápido, que las cosas saliesen a la primera, que la realidad en la que se está convirtiendo el sueño sea cada vez una realidad más seria y consolidada. Con todo lo vivido, cada vez tengo más claro que lo que no llegue hoy llegará mañana, y que además hay muchas posibilidades de que llegue algo mucho mejor de lo que estamos pidiendo. En ello estamos y no dejaremos de luchar hasta conseguirlo. Nuestro propósito, mejorar la calidad de vida con chavales con diversidad funcional y necesidades educativas especiales es nuestra razón de ser, y una garantía para saber que lo mejor está por llegar.

    Tras todo lo vivido con más años que un bosque, no me queda otra que hacer caso de otra genial frase de mi amigo Alonso de cara al futuro: “Confianza plena y paciencia infinita”. Y pase lo que pase, “Show must go on”, como decía mi amigo Freddy.

    En cuanto a la foto, voy a aprovechar las fechas para adjuntar mi especial tarjeta de felicitación para desearos a todos una muy Feliz Navidad en compañía de vuestros seres queridos y que el 2025 os traiga todo aquello que le habéis pedido a la Vida y hasta ahora os había contestado que todavía no, o incluso os traiga cosas muchísimo mejores de las que les habéis pedido. Intentando buscar alguna conexión con el tema de la publicación, estos tres Reyes de la Ilusión pueden representar el “Ahí lo llevas”, el “Todavía no” y el “Tengo pensado algo mejor para ti”. El mejor, con diferencia, el que va en medio de los otros dos. Nos vemos pronto. Gracias.



martes, 12 de noviembre de 2024

GRAZIE MILLE. GRACIAS A TODOS.

    Como ya amenazaba en mi blog del pasado mes de octubre, en el que compartí con todos vosotros mi proceso de formación en el difícil arte de pedir ayuda, este mes os voy a hablar sobre la gratitud. Cuando pides, con independencia de si al final recibes o no, tienes que dar las gracias. Si se nos da, aún más. Ya dice nuestro sabio refranero que es de bien nacido ser agradecido.

     Como he hecho otras veces, parto de la definición de la RAE para destriparla un poco y crear el hilo argumental de la publicación. Dice este eminente diccionario que la gratitud es el sentimiento que obliga a una persona a estimar el beneficio o favor que otra le ha hecho o ha querido hacer, y a corresponderle de alguna manera. Totalmente de acuerdo con lo de sentimiento, porque cuando agradeces de verdad te hace experimentar una sensación de bienestar y de realización difícil de alcanzar de otra forma.  Discrepo un poco con lo de obligar, porque aunque el sentimiento sea interno, lo de la imposición me suena un poco forzado. Me gustaría más si dijese “que lleva a una persona”, pero os podéis imaginar cuáles son mis conocimientos de la semántica española. Así que para gustos, colores.  En lo de estimar el beneficio o favor sí estoy más de acuerdo, porque valorar lo que otros han hecho con nosotros es parte fundamental del agradecimiento. Y en cuanto a lo de corresponder, creo que unas “gracias” sinceras ya corresponden, sin tener que llegar al casi obsesivo “quid pro quo” del Doctor Hannibal Lecter en el famoso “Silencio de los Corderos”. Agradecer la sonrisa de un niño puede tener tanto impacto o más como recibir un regalo de cumpleaños. Al final la libreta es para agradecer, no debería servir sólo para medir los favores que recibimos y los que hacemos y buscar un equilibrio.

   Como ya comentaba en octubre, durante todo ese mes pedí mucho, bastante más de lo que estaba acostumbrado a hacer. Como consecuencia recibí mucho, bastante más de lo que podía ni siquiera imaginar. Ahora toca agradecer a todos. No sólo a los que dieron, que fueron muchos y de muy diversas formas, sino también a los que no pudieron hacerlo porque todo forma parte del camino y de la maravillosa experiencia vivida. Posiblemente me equivoqué en la forma de enfocarlas o en el destino de mis peticiones, pero también aprendí de ello. No gracias al error, sino a la actitud que le puse contagiado por el gran Cristian.

  El gran Cristian debe ser el principal destinatario de mis agradecimientos. El Capitán que nunca se rinde, y que siempre es capaz de dibujar una sonrisa por “mucha bola” que se le hagan las locuras de las que lo hacemos partícipe los que lo rodeamos. Lo de Cristian ha sido un verdadero revolcón fuera de su zona de confort, y no un simple paseo. Entrevistas, fotos, madrugones, una auténtica colección de “castigos” que ha sido capaz de superar con una entereza y madurez que ya quisiéramos nosotros y lo más importante, sin perder nunca su sonrisa. Ese niño tímido al que conocí hace casi una década ya se ha convertido en un hombre, y me sigue dando lecciones cada día que tenemos la oportunidad de convivir. Darle las gracias a Cristian es dárselas a sus padres Ana y Feli; Feli y Ana que son parte inseparable de esa espectacular familia que son los González Lorenzo. Sin ellos, sin Cristian, nunca hubiésemos llegado ni siquiera a soñar.

  Pasando a los patrocinadores económicos, y por orden cronológico y de importancia relativa, tengo que agradecer a Elmya como patrocinador principal de la aventura por la importancia de su aportación, tanto cuantitativa como cualitativa. Elmya (literal de su web www.elmya.com ) es una empresa española pionera y comprometida con la innovación y la sostenibilidad, destacando en el sector de las energías renovables. Con una historia arraigada y un enfoque centrado en las personas, nuestra misión es clara y apasionante: mejorar la calidad de vida y contribuir a la descarbonización de la economía y la lucha contra el cambio climático. De lo del enfoque centrado en las personas doy fe, como los notarios.  Llegaron a nosotros gracias a la intervención de mi amigo Fernando Flores, trabajador de esta organización, cuya visera me acompañó en el Ironman de Lanzarote hace cinco años y con el que he tenido el honor de compartir alguna que otra carrera con Carros de Fuego. Su mediación resultó fundamental para que la dirección de Elmya nos conociese y decidiese colaborar con el Sueño de Cristian. Además de la importante inyección económica, conocerlos en persona también ha sido motivo de agradecimiento. Ese vídeo grabado en el Parque de María Luisa quedará para siempre entre nuestros mejores recuerdos. Muchísimas gracias.

   Dentro de los patrocinadores, Ondupack (uno de los fabricantes de cartón más importantes de Iberia) de la mano de su CEO Fernando Tolosa también supuso un importante empujón. Fernando (casualmente se repite el nombre) es un deportista de categoría y mejor persona, muy vinculado a las causas solidarias, concretamente a la Asociación Debra – Piel de Mariposa, con la que desarrolla una labor impresionante. Nada más ver mi publicación del reto en LinkedIn me llamó para ofrecerme su colaboración. Muchísimas gracias.

  El tercer colaborador, igual que el segundo, vino de la mano de mi anterior etapa profesional. Y en este caso nos llegó de Alemania. Al final justificó la idea de haber grabado el vídeo también en inglés, buscando patrocinadores internacionales como comenté a Cristian en su día. Mi amigo Johannes de Euroglas Verpackungsgesellschaft m.b.H. (en la camiseta nos pusimos E.G., por razones obvias) me alegró el día cuando me envió un mensaje por Whatsapp ofreciéndose a formar parte de la aventura y aportando en la medida de sus posibilidades. Muchas gracias.

  Sportravel también merece capítulo aparte en los agradecimientos. Cata y Céline han sido las ángeles de la guarda que han velado por nuestra aventura desde el minuto uno. Cuanto más oscuro se ponía el tema, cuando nos quedábamos sin patrocinador a poco más de un mes del viaje y pensábamos que todo se había terminado, Cata nos animaba una y otra vez a seguir buscando, a no rendirnos, y se comprometía a ayudarnos por su cuenta. De hecho, han llegado patrocinadores de su mano que ni siquiera hemos llegado a conocer, pero a los que agradecemos igualmente. Con ellos viajamos a Atenas hace un par de años, hemos repetido ahora a Nueva York, y si volvemos a competir fuera de España (lo mismo esta publicación despierta la curiosidad en  un patrocinador potencial) lo seguiremos haciendo con ellos. Muchísimas gracias.

 Pero también tengo mucho que agradecer a mucha gente que no ha podido participar como patrocinador económico. Han sido tantos y tantos los mensajes de amigos que pedían una cuenta para hacer una aportación simbólica, tanta y tanta gente dándonos visibilidad, intentando de colaborar en la medida de sus posibilidades para que el sueño se acabase haciendo realidad, que me he visto superado en muchas ocasiones. Ya decía el mes anterior que a veces que los planes no salgan según lo previsto supone un maravilloso golpe de suerte. Efectivamente, nada de esto hubiesemos podido vivir si no hubiese entrenado mi capacidad para pedir ayuda. Gracias a todos los que nos habéis apoyado para seguir adelante, cada uno a su forma.

   Dentro de los agradecimientos, no puedo finalizar sin dar las gracias a Carros de Fuego, la asociación que me permitió conocer a Cristian y a la que hemos dado visibilidad internacional dentro de nuestras posibilidades, a mi familia que es la que me inspira para seguir mejorando cada día y a mi compañero Miguel Ángel, sin el que se me hubiesen hecho más cuesta arriba aún las 26.2 millas por la Gran Manzana, como decía Cristian.

   No quiero finalizar sin pedir disculpas por si alguien no se ha visto reflejado entre los destinatarios de esta publicación. No fue mi intención. He pretendido dar las gracias a todos y cada uno de los que hayáis estado ahí, aunque mi torpe capacidad de expresión pueda provocar que alguien se sienta olvidado.

  Me permito incluso cerrar al publicación de este mes con un consejo, algo que no hago casi nunca. Hablando de dar las gracias, llevar un diario de gratitud ha sido una de las rutinas más satisfactorias y positivas que he podido llevar a cabo en mi vida. Desde hace muchos años (he perdido la cuenta, pero casi seguro que son más de quince) todas las noches, antes de ir a dormir, escribo en mi diario (el cuaderno de la felicidad, como le llamaban mis hijos cuando eran pequeñitos) tres cosas por las que tengo que estar agradecido al finalizar el día. Acabar el día de esa forma me permite ir a dormir con un sentimiento de felicidad y dormir a pierna suelta hasta el día siguiente. No sé cuántas ediciones debo llevar ya, porque además los tengo repartidos entre cajas y armarios, pero espero seguir rellenando muchas más. Será buena señal.

   No sabemos lo que nos deparará el futuro. No nos importa. Sólo el presente. Lo mismo escribimos la segunda parte del sueño de Cristian, porque la aventura merece ser documentada para no olvidarla nunca. O a lo mejor nos planteamos otra maratón internacional, u otras, porque en este viaje Cristian ha aprendido el significado de los “6 Majors” y esa medalla que tanto mola. Creemos que sólo un “Duo Teams”, el compuesto por nuestros compañeros de carrera en Nueva York Max Fink y Michael Sayih, ha sido capaz de completar esa hazaña. Molaría ser el segundo, o el primero español en hacerlo. Nunca se sabe.

   Y como broche final, una imagen del protagonista, en plena carrera, cuando nos acercábamos al punto de animación montado por Sportravel donde nos esperaban nuestros auténticos “supporters”. Puede que no sea la foto con más calidad del viaje, pero es una de las imágenes que más me gustan. Es una captura extraída de un vídeo que grabó su madre (como no podía ser de otra forma) Basta mirar la cara de Cristian para poder entender el verdadero significado de la palabra felicidad. Gracias a todos.




martes, 22 de octubre de 2024

APRENDIENDO A PEDIR AYUDA

        Publicación del mes de octubre, que comienzo a escribir justo cuando nos acaban de confirmar que el patrocinador que tenía previsto colaborar con el proyecto de “El sueño de Cristian en Nueva York” no puede asumir su financiación por cuestiones internas.

        Lo que en otro momento de mi vida hubiese supuesto el hundimiento más absoluto y una auténtica explosión de emociones negativas en mi interior no ha sido más que un chute de motivación para encontrar soluciones alternativas. Dice mi buen Amigo Alonso Pulido que si no sale el Plan A, tenemos que ir a por el B, a por el C, y así hasta agotar todas las letras del abecedario. Yo he añadido de mi cosecha particular que podemos mezclar letras, como en las matrículas de los coches. Este inconveniente no ha sido más que la oportunidad de probarme un poco más, teniendo la oportunidad de mejorar con ello.

      Por primera vez en la historia del blog, voy a dejar la publicación abierta hasta el último día del mes (o hasta antes si conseguimos el ansiado patrocinio que nos permita viajar a Nueva York). Lo importante, como en la vida, habrá sido el camino y no la meta. Haber recibido ese “no” sin duda nos va a permitir vivir experiencias y aprender lecciones que de otra forma nos hubiésemos perdido.

       El genial Mario Alonso Puig, en una de sus magistrales newsletters cargadas de sabiduría, se refería este mes sobre a la actitud positiva como una lente poderosa para nuestra vida. Nos recomendaba y animaba a que frente a cualquier adversidad o reto, nos detengamos por un momento, respiremos hondo y busquemos ese aspecto positivo o esa enseñanza que está oculta más allá de las apariencias. Y si la encontramos, ¿por qué no compartirla con alguien de tu red de apoyo? Yo he encontrado varias lecciones de incalculable valor. Y aquí estoy compartiéndolas con todos vosotros. Remata su comunicación diciendo que la actitud positiva es la chispa que enciende nuestra creatividad, que cada desafío puede ser el comienzo de una nueva aventura, si así lo decidimos. En mi caso, el chispazo ha sido importante. Otra cuestión es la calidad de las medidas creativas empleadas, pero como decía al inicio, nadie podrá negarnos lo bien que lo hemos pasado.

       He titulado así el blog porque pedir ayuda es una de las habilidades que tengo que trabajarme y desarrollar. Siempre fui bastante autosuficiente y lo de pedir ayuda era algo que me costaba trabajo incluso considerar. Recuerdo como anécdota que en mis primeros años como auxiliar administrativo en una hoy desaparecida Caja de Ahorros, tenía un cliente de muy avanzada edad bastante gráfico y divertido en sus conversaciones. Entre otras lindezas (la anécdota de la hucha del recién casado la dejaré para otra publicación) solía decir que él no le debía favores a nadie porque nunca nadie le habían ayudado. Y que gracias a ello podía cruzar las calles a pecho descubierto (literal, con la camisa desabrochada) en plena Guerra Civil. Decía que nada que deber y nada que agradecer, nada que temer. No comulgo en absoluto con esta idea, pero creo que algo se quedó anclado en mis neuronas que provocó que pedir ayuda siempre fuese una de las últimas alternativas a considerar. A pesar de ello, está demostrado que pedir ayuda tiene efectos muy positivos no sólo en nosotros también en los demás.

       Como he repetido en infinidad de ocasiones, aprendí la lección de ayudar gracias a mis Amigos de la Fundación Olivares, cuando una voluntaria me enseñó que “cuando ayudas a los demás recibes muchísimo más de lo que das”. Sin embargo, esta ayuda sólo es posible cuando alguien en el otro lado pide ayuda, de forma directa o indirecta. Si todos fuésemos como mi abuelito del banco, nadie ayudaría a nadie.

      En esta faceta he contado con un Maestro de excepción en mi amigo Juanlu Muñoz Escassi, padre del solidario Reto Pichón, que hace unos años decidió pedir ayuda a sus embajadores para ampliar el alcance del reto. El tío que es la ayuda a los demás personificada, pidiendo ayuda para ayudar. Hermosa lección.

      San Agustín decía “Da lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta”. Lo de ayudar es un camino en dos direcciones, el de pedir ayuda y el de ayudar. Si nadie pidiese ayuda, de forma directa o indirecta, nadie tendría la posibilidad de ayudar. Podríamos considerar que no pedir ayuda a la gente cuando la necesitas es una forma de perjudicar a otras personas,  porque no les estamos dando la oportunidad de ayudarnos y, por tanto, de sentirse mucho mejor de lo que se sentirían de otro modo. Sin embargo, a pesar de este razonamiento tan lógico y tan aparentemente apabullante, lo de pedir ayuda seguía estando dentro de mi interminable lista de tareas pendientes para mejorar.

      Hablando de fases célebres, el famoso Coronel John “Hannibal” Smith del recordado “Equipo A” que le encantaban que los planes saliesen bien. También he oído en cierta ocasión que a veces que los planes no salgan como estaba previsto puede convertirse en un maravilloso golpe de suerte. Para un amante de los planes, que algo no salga según lo planeado no significa que no haya salido bien. Hay muchas maneras de hacer las cosas y, a veces, los retrasos o cambios en los planes pueden ayudar a resaltar esto. Hay más opciones de las que creemos y un contratiempo en el plan puede ser una oportunidad para pensar de forma creativa.                 Lo de la secuencia de planes en forma de letras (o combinaciones de ellas) a las que hacía alusión al principio de la publicación.

        La inesperada negativa nos permitió vivir experiencias inolvidables que de otra forma estoy seguro que no hubiésemos vivido. Vaya por delante que de no haber estado acompañado por Cristian en esta maravillosa aventura posiblemente nunca hubiese pasado al plan B. Lo más sensato, lo más lógico y lo más fácil sobre todo hubiese sido rendirme. Entre otras cosas, porque me hubiese evitado la necesidad de pasar por el proceso de petición de ayuda por el que he tenido que pasar. También quiero dejar claro que entiendo perfectamente cualquier pensamiento que haya podido generar esta aventura y la búsqueda de patrocinadores a las que nos hemos lanzado. Creo que no podemos (ni debemos) caer bien ni gustar a todo el mundo. Estoy casi seguro que habremos despertado casi las mismas simpatías que antipatías, pero así es la vida. ¿Ha compensado? Con creces.

   Justo en el momento de escribir este párrafo (una semana después de haber grabado el vídeo que decidimos difundir para pedir ayuda y sólo cinco días después de haberlo publicado) ya podemos decir que hemos encontrado patrocinio para la mitad del proyecto. Ni en nuestros mejores sueños. Después de más de cincuenta correos, e incontables Whatsapps y conversaciones telefónicas y en persona, ya tenemos recorrido la mitad del camino. Los comentarios recibidos, los compartidos en redes, los gestos de apoyo de gente cercana y no tan cercana son la mejor recompensa a esta locura en la que nos hemos metido, con independencia del resultado final que alcancemos. Si no se nos hubiese ocurrido pedir ayuda jamás hubiésemos tenido la oportunidad de comprobar lo que nos quiere la gente, algo que compensa con creces la dificultad de superar el rechazo inicial a levantar la mano y pedir ayuda.

   Haber pedido ayuda nos ha permitido conocer a gente maravillosa, a gente que no hubiésemos conocido de haber salido todo como estaba planeado. Nos ha permitido también vivir experiencias que tampoco hubiésemos vivido si el plan se hubiese cumplido según lo previsto. Recuerdo ahora otra frase de mi amigo Alonso que me enseñó una vez que cuando pedimos algo a Dios, al Universo, a la Naturaleza o a quién queramos poner en este lugar, sólo existen tres posibles respuestas: “sí, ahí lo tienes”; “todavía no” o “tengo pensado algo mejor para ti”. Indudablemente en este caso la respuesta ha sido esta última.

    Finalizo esta extensa publicación con la incertidumbre de no haber conseguido todavía la totalidad de los patrocinios necesarios para ir a Nueva York, pero con la ilusión de cruzar el charco en muy pocos días. No he esperado al último día del mes como tenía pensado, ni a tenerlo todo resuelto. He pensado que publicarlo ya podría ser de ayuda a conseguir el último empujón. La publicación de noviembre irá de agradecimientos, con independencia del resultado. Una vez superado el máster en petición de ayuda, es el momento de agradecerlo.

    Gracias por adelantado a todos los que nos estáis ayudando, a los que nos vais a ayudar, y como siempre por vuestro tiempo en esta larga lectura. 



martes, 10 de septiembre de 2024

LA INJUSTICIA DE LA JUSTICIA

       Escribo este mes un poco alejado del tono positivo y alegre que intento utilizar en todas mis publicaciones. Este mes, el del arranque del curso escolar para muchos y del año no natural para muchos otros, lo hago entre desencantado, indignado y lamentablemente no sorprendido por lo sucedido recientemente en los juegos de París.

Para aquellos que no sepáis de lo que hablo (complicado) hago alusión al desafortunado incidente ocurrido durante la celebración de la prueba de la Maratón en los pasados Juegos Paralímpicos de París. En la Maratón clase T12 de personas con diversidad visual (todavía me sigue chirriando al oído lo de discapacitado visual), nuestra representante, Elena Congost fue descalificada y desposeída de su medalla de bronce por soltar la cuerda que la une a su guía dos metros antes de cruzar la línea de meta, precisamente para asistirlo y  evitar que se cayera al tropezar por el cansancio acumulado durante toda la prueba. La norma infringida, concretamente el artículo 7.9.5, descalifica a cualquier atleta que suelte la correa antes de cruzar la línea de meta, algo que debe tener todo el sentido del mundo y evitar que algún atleta obtenga la más mínima ventaja sobre sus adversarios, en línea con la misión del COI, que es promover el Olimpismo en todo el mundo y liderar el Movimiento Olímpico. Su guía y parte imprescindible del equipo Mia Carol, estuvo a punto de darse de bruces con la alfombra azul como consecuencia de los calambres que lo venían azotando en una prueba tan exigente como ésta. Elena lo evitó, a costa de soltar la cuerda durante unos segundos y dejar escapar con ello la posibilidad de ser medalla de bronce. De entre todas las noticias que he leído lo que más me han impresionado han sido sus declaraciones sobre la causa de la descalificación “por ser persona y ayudar a su guía” y sobre cómo ha tenido que explicarlo a sus hijos.

Los hijos (Arlet, Abril, Ona y Lluc) de Elena juegan un papel importante en esta historia. Fue medalla de oro en los Juegos de Río en 2016 en esa misma prueba. Decidió retirarse momentáneamente de su carrera deportiva para tener cuatro hijos y poner todas sus ilusiones en volver a disputar una prueba de este calado en París. Cuando pocos creían en ella logró la mínima para clasificarse precisamente en la Maratón de Sevilla, con más de seis minutos de margen. Cuando pocos daban un duro por ella, como diría aquél, se plantó en París y aún con una ventaja de más de cuatro minutos sobre la cuarta clasificada, se vio desposeída de su medalla de bronce.

Una decisión tan injusta como surrealista. Para los puristas, las normas están para cumplirlas, algo con lo que estoy totalmente de acuerdo. Pero ¿no admiten ningún margen de flexibilidad?  

La primera función del COI, como reza en su web, es alentar y apoyar la promoción de la ética y la buena gobernanza en el deporte, así como la educación de los jóvenes a través del deporte, y dedicar sus esfuerzos a garantizar que, en el deporte, prevalezca el espíritu de juego limpio y se prohíba la violencia. Hay diecisiete más, en la misma línea. Por más vueltas que le doy no soy capaz de entender cuál de ellas contravenimos al haber soltado la cuerda en contra del desgraciadamente famoso artículo 7.9.5.

Por otro lado, Pierre de Coubertin en su 'Ideario olímpico', como precursor de la filosofía del Olimpismo, enfatizó los valores de igualdad, justicia, imparcialidad, respeto a las personas, racionalidad, entendimiento, autonomía y excelencia, como paradigma del Movimiento Olímpico. Imagino que el juez o jueces que decidió o decidieron descalificar a Elena y a su guía, no tenía claro, entre  otras cosas, lo que significaba racionalidad y entendimiento. Si una de las importantísimas funciones del deporte es educar en valores, como bien sabe mi buen amigo Miguel López demostrándolo día a día con su Club La Moneda CF, me temo que la entrada en meta de nuestra compatriota Elena junto a su guía ha provocado el efecto contrario. Haber dejado caer a Mia, permaneciendo de pie y poniendo todos sus sentidos en mantenerse agarrada  la cuerda en lugar de ayudarle, le hubiese proporcionado una valiosa medalla de bronce, pero le hubiese robado la posibilidad de dar a sus hijos una lección inolvidable.

Ya en los Juegos de París habíamos vivido en primera persona la injusticia del deporte y de la vida en general con la lesión de nuestra querida Carolina Martín, que la privó de una más que segura medalla de plata (mínimo) cuando su rodilla saltó en pedazos mientras tenía totalmente encarrilado el partido de semifinales que estaba disputando. Pero hay una pequeña diferencia entre ambas injusticias. La primera ha sido provocada por una decisión humana (lo mismo atribuible a la omnipresente inteligencia artificial para evitar cargos de conciencia). La segunda fue fruto del azar, o de un mal gesto desarrollado por nuestra atleta, o de cualquier otra causa que no fue la decisión de un tercero.

Tengo mis dudas de si esa inteligencia artificial que tanto tememos y tanto dicen que amenazará nuestros puestos de trabajo actuales, hubiese tomado la misma decisión. Lo mismo hubiese sido capaz de ver más  allá del famoso artículo y de haber decidido en base a lo que muchos llaman el espíritu de la noma, o en base a los valores del barón de Coubertin.

La vida, como he defendido muchas veces, seguirá siendo bella por mucha injusticia que acarree a veces. Y personas como Elena y Carolina seguirán inspirándonos para ser mejores personas, a la espera quizás de que la decisión de un tercero por transgredir una norma tan ridícula como incompleta nos lleve a situaciones como la vivida. El deporte, afortunada o desafortunadamente no es más que un reflejo de la sociedad en la que vivimos. Lo de Elena al final queda relegado a categoría de anécdota. La verdadera reflexión que deberíamos plantearnos es si las normas deben ser lo suficientemente rígidas para no admitir excepciones. Si no, corremos el riesgo de que delincuentes sexuales salgan a la calle, de que trabajadores que vuelven de una excedencia sean despedidos, o de que acosadores puedan cambiar de sexo para minimizar o evitar sus penas. O en el ámbito deportivo, que personas como Elena, pierdan una medalla que tanto merecían.

Este mes, en lugar de una foto, he decidido subir una imagen generada con inteligencia artificial, en honor y alusión a la falta de criterio usado en la toma de decisión por parte de una persona humana (como dice mi compadre), o de varias. También con un estilo de dibujos animados, porque aún me cuesta creer que no nos encontremos ante una escena de una película de ficción.

A continuación el enlace de noticia en Marca, el periódico deportivo de mayor tirada en España, con un enfoque más objetivo y periodístico.

https://tinyurl.com/ElenaCongostEnMarca



viernes, 9 de agosto de 2024

SOÑANDO DESPIERTO. SUEÑO DE NOCHES (Y DÍAS) DE VERANO…

         Por fin llegó el ansiado mes de agosto. Mes de vacaciones por excelencia. Mes en el que casi se paraliza el país y en el que el vertiginoso ritmo de vida que llegamos parece por fin ralentizarse. Previo al arranque del nuevo curso escolar, que algunos consideran como inicio de un nuevo año. El descanso y la desconexión nos dan una oportunidad única para reflexionar. En mi caso particular, disfruto compartiendo mis reflexiones en voz alta en mis publicaciones mensuales. Los asiduos ya sabéis que busco la inspiración a través de posibles y distintas fuentes.

       Este mes toca hablar de sueños. En primer lugar, porque casi terminé julio asistiendo a las Colonias de verano donde mi hijo Pablo lleva a cabo labores de voluntario, algo de lo que me siento enormemente orgulloso. Este año, el campamento tomaba el nombre de “Sueño de verano”, algo que no puede ser más acertado. Un sueño que viven esos niños con quienes la vida no fue precisamente generosa, y que durante una semana disfrutan de unas merecidísimas vacaciones en un ambiente mágico, propio de un sueño, en una experiencia que seguro que no olvidarán nunca. Pablo siempre fue un alumno ejemplar, aunque lo del estudio tradicional lo superó hace ya bastante tiempo. Pasó de ser Alumno aventajado a ser un Maestro admirable. Aprendió la lección de “cuando ayudas a los demás, recibes muchísimo más de lo que das” de forma magistral, y lo que es más importante, la aplicó al pie de la letra. Dicen que saber sin hacer es como no saber, y os puedo garantizar que Pablo sabe, y hace. Tanto que algunas veces siento hasta miedo. Porque las veces que no estoy de acuerdo con él, me argumenta con una madurez y seguridad tales que cuando vuelvo a la  soledad, pienso que a su edad (e incluso muchas veces a la mía) es así como me gustaría ser. Ver a tu hijo feliz, y ver cómo hace feliz a esos niños, es un sueño hecho realidad.

       Pero las colonias cuyo lema es “Semper in Amicitia” (“Siempre en Amistad”) no han sido el único sueño de este verano que he tenido la oportunidad de disfrutar. Coincidiendo con la estancia de Pablo en su actividad como voluntario recibí un sorprendente aunque deseado y esperado correo que me confirmaba la posibilidad de asistir junto a mi Amigo Cristian a la Maratón de Nueva York en la modalidad de “Duo Teams”. Para todos los que corremos asistir a la Gran Manzana a formar parte de su maratón es hacer realidad un sueño. Esta prueba, que casualmente comenzó a celebrarse el mismo año de mi nacimiento, atraviesa los cinco condados de la ciudad en un ambiente festivo. Son cincuenta mil los corredores que se dan cita el primer domingo de noviembre para completar los cuarenta y dos kilómetros y ciento noventa y cinco metros de su recorrido. Para Cristian y su familia, es como repetir el que parecía hasta entonces insuperable sueño de Atenas.  

      Pero este segundo sueño no va a durar tan sólo una semana, como el sueño anterior. Mínimo serán tres meses los que tendremos que soñar despiertos a diario buscando un patrocinador o patrocinadores que nos ayuden a hacer realidad el sueño. Algunas negativas se convertirán en pesadillas, pero no podemos rendirnos. Contamos en nuestro equipo con Cristian González Lorenzo, un auténtico Maestro de superación, resiliencia y vida, para el que no hay nada imposible.

      Tengo una lista de sueños que cumplir que cada vez es más larga, a pesar de que soy consciente de que cada vez me queda menos tiempo para cumplirlos. Cuando éramos niños, soñábamos sin límite. Sueños muchos de ellos inalcanzables, pero gracias a que la vida aún no nos había dado lecciones sobre obstáculos, responsabilidades y miedo al fracaso, aún los veíamos posibles. En esta faceta mi niño interior se resiste a seguir creciendo y sigue soñando todos los días. Con los años he aprendido la importante diferencia entre la posibilidad y la probabilidad. Muchos de mis sueños no son imposibles. Son poco probables, por las dificultades que encierran, pero me encanta jugar a incrementar las probabilidades. Ir a Nueva York no es imposible. Es difícil, pero no imposible. Y ahí radica lo entretenido del sueño. Si fuese fácil cualquiera se atrevería con ello.

      Una de las cosas buenas de los sueños es que no caducan. No importa cuántos años tengas, cuántas veces hayas caído, o cuántas veces te hayan dicho "no se puede". Si aún lo sientes en tu corazón, si aún te emociona solo imaginarlo... ese sueño sigue siendo tuyo. Para ello basta cerrar los ojos, conectar con ese niño que una vez fuimos y esperar a que se nos vuelva a dibujar esa sonrisa y que nos vuelvan a brillar los ojos. Nunca es tarde para soñar, ni mucho menos para luchar por hacer los sueños realidad. Aquí, como en la vida, el camino es lo que importa. Se disfruta más del camino que de la meta (nunca mejor dicho en este caso). Una vez crucemos la meta (cumplamos el sueño) o incluso antes, es el momento de buscar otro sueño. Los sueños son como el aprendizaje. Mientras soñemos y aprendamos, es la mejor señal de que estamos vivos.

    Agosto dará paso a septiembre, un mes que para algunos es el mes del reinicio, como puede ser enero. El mes en el que nuevos sueños se ponen en marcha, en el curso escolar, en las temporadas deportivas, en el último cuatrimestre que deberá llevarnos a cerrar este 2024 al que ya hace días que dimos la vuelta al jamón. En el aspecto profesional, septiembre será también el mes en el que debemos hacer realidad nuestro sueño. Llega el apasionante y retador momento de comercializar nuestra solución en los centros educativos. De comenzar a ayudar a tantos niños con dificultades. Vendrán objeciones, complicaciones y espinas, pero para eso estamos. Cuando vengan curvas y pensemos en tirar la toalla, será el momento de recordar porqué comenzamos.

    Subo hoy como imagen de la publicación un grafiti que llamó mi atención en una de mis caminatas por Dos Hermanas. En él una niña cierra los ojos y sopla una pajarita de “origami”, soñando que se convierta en realidad.

    Espero que el post de noviembre esté dedicado a la Maratón de Nueva York. Luchamos y soñamos por ello. Gracias por vuestro tiempo.