jueves, 18 de abril de 2019

LA MUERTE (EN RECUERDO DE MARCO "JARO")

La inesperada marcha de uno de los impulsores de Carros de Fuego me ha llevado este mes a escribir sobre este real pero desagradable tema para algunos. La muerte, tabú para muchos, es una de las pocas verdades absolutas que admiten poca discusión en esta vida. Si algo tenemos claro en esta vida, como le decía Carlitos a Snoppy en la imagen que acompaña la publicación es que un día nos moriremos todos. Pero lo verdaderamente importante, como le respondía este perro sabio, es que el resto de los días no. Decía el  recordado Pablo Raez que lo triste no es morirnos, lo triste es que no sepamos vivir mientras nos llega la hora. En relación a este tema llegan a mi mente dos cuentos que tuve la ocasión de leer magistralmente narrados como siempre de parte del genial Bucay, y cuyos enlaces adjunto al final. El primero, una narración al parecer de origen irlandés que cuenta la historia del joven que pudo encerrar a la muerte en un tarro cuando venía a buscar a su madre. A pesar de que pudo engañarla, se dio cuenta que no hay vida sin muerte. Ambas son las dos caras de una misma moneda y sólo es posible explicar una en función de la otra. Al final no tuvo más remedio que liberarla y con ello dejar ir a su madre para que la vida siguiese su curso. En el segundo, el famoso cuento de “El Buscador”, en el que un viajero contempla con tristeza y horror como un cementerio parece estar repleto de niños, cierra con la gran lección de que el el único y verdadero tiempo vivido es el disfrutado, el gozado, el sentido de forma plena e intensa.

La despedida de Marco ha reabierto en mi círculo más íntimo el debate sobre la incidencia en la salud de las “locuras que hacemos”. Aún asumiendo que muchas veces transitamos por la delgada línea que separa la explosión de dopamina provocada por el cumplimiento de nuestros sueños con la amenaza de la tragedia, el quedarnos en casa no nos va a garantizar que se retrase nuestra hora. Podrá llegar de otra forma, quizá incluso menos agradable, pero como escuché una vez a la crack de Patricia Ramírez: “Si está para ti esta para ti aunque te quites, y si no está para ti, no está para ti aunque te pongas…” Obviamente, salir en bicicleta de carretera durante varias horas incrementa tus posibilidades de sufrir un accidente, pero llevar una vida “socialmente” aceptada, con estrés en el trabajo, con consumo de tabaco, alcohol, con una alimentación también lo hace, pero parece que está mejor visto. Cuando mi madre, que posiblemente sea la persona que más me quiere (no creo que exista un amor más fuerte que el de una madre hacia su hijo, pero eso daría para otra publicicación), me pide con una mezcla de tristeza y enfado que deje de hacer estas locuras, la respuesta que se lleva siempre es la misma: "Garantízame que si me quedo sentado en casa viviré eternamente y lo mismo me lo pienso". Ya lo dijo también Steve Jobs en otra de sus frases lapidarias: "Stay crazy, stay hangry" (permanezcan alocados, permanezcan hambrientos". Hay que procurar saber vivir mientras nos llega nuestra hora, que al final llegará.

Cerraré esta publicación con una segunda verdad también casi absoluta. Cuando morimos, sólo existen dos posibles destinos para nuestros órganos: otro cuerpo en el que puedan seguir dando vida o el cubo de la basura. No hay más… Pero eso será materia de la publicación del mes de Mayo, espero. Gracias por vuestro tiempo.

Donde quiera que estés, Marco, sigue impulsando a nuestros capitanes. En la última carrera se respiraba algo especial en el ambiente. Estabas allí, con nosotros, aunque no pudiésemos verte, tocarte ni oírte.



viernes, 22 de marzo de 2019

JUVENTUD SOLIDARIA, DIVINO TESORO...



Dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Como comentaba con uno de los protagonistas de la historia que viene a continuación no creemos que sea así. Cualquier tiempo pasado fue…pasado.  Sólo con poder vivir el presente ya podemos afirmar sin riesgo a equivocarnos mucho que el hoy es mejor que el ayer. También hay gente que afirma que lo mejor está por llegar, algo que sin duda genera optimismo e ilusión pero que de forma indirecta atribuye al presente una posición comparativamente inferior al futuro. Puede tener su parte de razón en la esperanza de caminar hacia una vida mejor, pero si no vivimos el presente no habrá futuro que valga.

Toda esta disertación filosófica surgió en el I Torneo Solidario de Pádel organizado por los profesores y jóvenes (aunque los profes también siguen siendo jóvenes) de TSAFAD del proyecto de Formación Profesional Ergos. Estos chavales llevaron a cabo esta actividad a beneficio de la Fundación Andrés Olivares, una organización malagueña que centra sus esfuerzos y recursos en el cuidado de niños y familiares afectados por el cáncer infantil. En mis tiempos, aunque es cierto que tengo ya unos añitos, era difícil ver a la juventud comprometerse con este tipo de causas (o al menos yo no tuve la fortuna de encontrarlo) A modo de ejemplo, aprovechando que mis hijos estudian en el Colegio Antonio Gala, que es también la sede de este proyecto de FP, os puedo contar que la solidaridad forma parte de los valores que se inculcan desde que los peques entran  por las puertas de primero de infantil. El cross escolar (donde buscan patrocinadores que “compren” con cantidades simbólicas sus carreras), la semana solidaria donde apadrinan a niños, tómbolas,… Incluso entre varios profesores han montado una ONG,  “Sonríe por África” con la que ayudan a gente necesitada en Guinea Bissau y Senegal, y además invierten su tesoro más preciado (su tiempo) en visitar y asistir a estas personas.

Volviendo a la historia del torneo de Pádel que vertebra esta publicación ha sido una experiencia inolvidable ver la involucración de estos jóvenes a favor de unos niños que ni siquiera conocían. Mi más sincera felicitación y agradecimiento para ellos.

Con todos estos argumentos es difícil afirmar que la juventud de hoy es peor que la de hace unos años. Como mucho podríamos decir que es distinta, porque entre otras cosas tienen a su alcance herramientas que nosotros no seríamos capaces ni de soñar: smartphones, increíbles videoconsolas, cachimbas, reggaetón…  pero creo que son más importantes los valores que desarrollen que los peligros que les acechen. Mi generación vivió el drama de la heroína en los ochenta, pero afortunadamente no todos los jóvenes de mi época sucumbieron a esta lacra. Los chavales a los que aludía antes, además de tener acceso a todos los “venenos” anteriores han invertido su tiempo en buscar patrocinadores, negociar con instituciones, difundir el evento, asistir como voluntarios y otro sinfín de tareas para que el evento resultase un completo éxito. Hablando de solidaridad, aprendí de una voluntaria de la Fundación Andrés Olivares que cuando ayudas a los demás, recibes muchísimo más que los demás. Estos muchachos, que además han ayudado a auténticos superhéroes, seguro que han recibido una recompensa que jamás alcanzaban a imaginar.

En línea con esta juventud solidaria y maravillosa que creo que tenemos, estamos en disposición de imaginar un futuro mejor. Como dice un buen amigo mío, no se trata de dejar a nuestros hijos un mundo mejor, sino de dejar  mejores hijos a nuestro mundo. En ello estamos. Gracias por vuestra atención y a estos maravillosos jóvenes por su labor.


viernes, 22 de febrero de 2019

MARATÓN DE SEVILLA 2019 – TRABAJO EN EQUIPO


No he encontrado un mejor tema para la publicación del mes de Febrero que hablar sobre el trabajo en equipo. Seguro que he estado muy influenciado por las experiencias de este mes, como han sido las actuaciones de mi hijo Pablo y sus compañeros de chirigotas en el Teatro Falla de Cádiz y la recién terminada Maratón de Sevilla.

El trabajo en equipo forma parte de nuestras vidas, tanto en la faceta personal como profesional. En relación a esta última, es difícil encontrar un currículum que no cite como fortaleza la capacidad de trabajar en equipo, como si fuese un plus añadido y no un requisito imprescindible.

Una definición de equipo podría ser un conjunto de personas que persiguen un objetivo, que trabajan coordinados y que contribuyen con su talento, aptitudes y energía, al trabajo. Me centraré en la vivencia del Maratón, por haber tenido el lujo de vivirla en primera persona. Lo primero y casi lo más importante es que los cuatro integrantes de este equipo no formábamos un equipo independiente. Éramos parte de un equipo mayor, formado en esta Maratón por los once (curioso, igual que un equipo de fútbol) capitanes que dirigían sus respectivas escuadras y por los cincuenta y siete impulsores que tuvimos el inmenso honor de acompañarlos. Voy incluso más lejos, el equipo estaba formado por mucha más gente que no saltó al campo esa soleada mañana de Febrero. Había otros capitanes, otros impulsores, familiares, patrocinadores,… Al menos a los once capitanes quiero rendir homenaje mencionándolos: Eduardo, Cristian, Casilda, Ana, Diego, Sofía, Nacho, José Alberto, Elena, Julia y Héctor. A los demás no lo hago por temor a dejarme alguno atrás. Los que lo leáis os sentiréis identificados. Y ésta creo que podría ser una de las enseñanzas de esta publicación. Un equipo sólo tiene sentido cuando se pone en valor junto a otros equipos. Un equipo aislado no es realmente un equipo.

Quiero hablar ahora sobre la energía como parte de la definición. Escoltar a los capitanes eleva nuestros depósitos hasta límites insospechados. No importa que uno venga sin dormir, que otro arrastre una lesión que impediría caminar a la mayoría de los mortales, o que otro tenga un daño en la cintilla que sólo se mejora corriendo rápido. Cuando impulsas un carro los cuarenta y dos kilómetros de la maratón se te quedan cortos. Os lo juro. Además correr con estos niños nos ha permitido escuchar uno de los más bellos piropos que se le puede regalar a una persona. El público nos alabó como padres, y en más de una ocasión. Y a los que tenemos hijos, como Guille, Miguel Ángel y un servidor, que te digan que eres un pedazo de padre te llega el alma. Aunque todos nosotros no seamos sus padres biológicos, copiando a Jesús Vidal, estoy seguro de que a todos los impulsores nos gustaría, porque sería un honor tener unos hijos como nuestros capitanes. 

Hablar de Jesús Vidal es hablar de “inclusión, diversidad y visibilidad”. Tres palabras que utilizó el reciente premio Goya en la categoría de actor revelación en su emotivo y ejemplar discurso de la pasada edición de este certamen y que han dado, este año más que nunca, sentido a esta maratón. Inclusión porque los espectaculares Capitanes de los Carros de Fuego nos han permitido formar parte de su familia, y nos han acogido como uno más de ellos. Diversidad porque no somos iguales que ellos, está claro todo el mundo no puede ser igual de grande. Y por último visibilidad porque gracias a ellos la gente se ha dado cuenta de que existe otra Maratón tan importante o más que la de los profesionales que nos hipnotizan con sus ritmos y sus zancadas. Y aquí quiero agradecer la labor de los medios porque gracias a ellos el nombre de Carros de Fuego ha traspasado fronteras. Creo que es justo reconocer su loable labor, porque no sólo deben recibir palos.

Estas tres palabras deberían formar parte obligada de la definición de equipo. Si todos los equipos fuesen inclusivos, diversos y visibles tendríamos mucho ganado en este juego que llamamos vida.

Volviendo a la definición tradicional de equipo, se habla de perseguir un objetivo, que en nuestro caso no era ni mucho menos terminar, sino hacer que los capitanes disfrutasen de su día y que nosotros pudiésemos hacerlo con ellos. Os puedo garantizar que lo cumplimos. También hay que contribuir con aptitudes, talento y energía. Aquí casi todo lo ponen también ellos. Los impulsores sólo corremos, y eso lo puede hacer cualquiera. Y además todo esto hay que hacerlo de forma coordinada, algo que queda fuera de toda duda. Sin haberlo comprobado, apuesto a que nuestros corazones laten de forma totalmente sincronizada con los de nuestros capitanes.

Antes de terminar una breve reseña. Igual que no hay equipo sin líder, no hay impulsor sin capitán. Ellos son nuestra verdadera razón de ser y no deberíamos olvidarlo nunca.

No me quiero extender más porque no quiero que esto se haga más largo que una maratón sin capitán. Simplemente quiero (queremos) dar las gracias públicamente a todos los que han puesto su grano de arena para que el pasado 17 de Febrero las sonrisas de los capitanes de Carros de Fuego Deporte adaptado a niños con diversidad funcional, brillasen aún más que el propio sol.

Capitanes, impulsores, familiares, miembros de la asociación, participantes, público, organización, voluntarios, medios de comunicación, patrocinadores todos de alguna u otra forma formáis  parte de este maravilloso equipo, este agradecimiento va para vosotros. Muchas gracias.

Mención especial para D. Juan Garrido, speaker oficial de la Maratón que en la línea de meta es capaz de erizar la piel y el cabello de todos los asistentes, incluso el mío. Gracias por estar siempre ahí. Nos vemos impulsando.


viernes, 25 de enero de 2019

CON "I" DE ILUSIÓN


Primera publicación de este 2019 que estrenamos hace ya casi un mes. Junto a la Nochevieja, la Noche de Reyes es sin duda una de las noches mágicas del año. La primera implica un cambio de año, de ciclo, una oportunidad más para obligar a nuestra mente a plantearse nuevos retos y seguir creciendo. Es la noche de los objetivos a marcar para los próximos 365 días, muchos de los cuales quedan en el cajón del olvido por falta de un ingrediente imprescindible: la ilusión.

La ilusión es la pócima secreta que convierte nuestros sueños en objetivos, y después en realidad. Para ello, nuestro calendario nos coloca sólo cinco días después del inicio del año la noche de la ilusión por excelencia: La Noche de Reyes. Es la noche de los niños. Esos niños que todos deberíamos aspirar a volver a ser, buscando una de las etapas más mágica de nuestras vidas. Este año he tenido la infinita fortuna de vivir esa noche de forma muy especial. Gracias a mi conexión directa con el Rey Melchor, he podido formar parte este año de su cortejo de beduinos y vivir una experiencia inolvidable. Para poner la guinda al pastel, me acompañó durante todo mi camino el Beduino Luishamed, un auténtico experto en esto de la ilusión. Fueron seis horas muy intensas envueltos en saris de colores brillantes, con la piel oscurecida y bajo un gorro que nos hacía más grandes ante la mirada atónita de niños y no tan niños. Aprendes que la ilusión es la magia que es capaz de sacar una sonrisa de felicidad de cualquier niño, de sus padres, e incluso de sus abuelos. Hablaba en Mayo en mi post sobre la necesidad de “volver a ser un niño”. Sin duda he sido testigo de excepción en primera fila de esta transformación. Para no olvidarlo, la imagen que acompaña a la publicación de este mes es un recuerdo de ese día. No lo olvidaré nunca, y espero repetirlo cada vez que tenga ocasión.
                  
Mi deseo para este año es que no perdamos la ilusión, que cuando lleguen las tormentas, que llegarán, la utilicemos como el paraguas que nos permita bailar bajo la lluvia.

Con esa misma “i” de ilusión, mi hijo Pablo ha vuelto a pisar de nuevo las tablas del Gran Teatro Falla (y repetirá en pocos días) y yo he fijado mis objetivos profesionales, personales y deportivos para este recién estrenado 2019. Ilusión no me va a faltar. Con eso y estar vivo seguimos avanzando.

Gracias por vuestro tiempo.


miércoles, 26 de diciembre de 2018

ARRIVEDERCI 2018, BENVENUTI 2019


Cerramos el año en el blog con un merecido agradecimiento en primer lugar a todos  los que habéis invertido parte de vuestro  preciado tiempo en la lectura de alguna de sus publicaciones, incluso en todas para los muy fans. Esta última entrada será un resumen homenaje a las once anteriores. Hace ahora un año, con el 2018 recién nacido, decidí realizar al menos una reflexión mensual para compartir con el que quisiera leerlas. Doce meses después, el objetivo se ha cumplido. Espero repetir para este próximo 2019 que está ya a punto de nacer.
Comencé el año destacando la importancia de aprender a vivir, algo que llevo haciendo desde que nací y que espero seguir haciendo hasta el día en que llegue mi hora de partida. Hablar de aprendizaje es hablar de Maestros, por lo que aproveché esta entrada para agradecer todo lo que me han dado.
En el mes de Febrero utilicé el recurso de las frases para dar forma a mi crónica de la Maratón de Sevilla, en la que tuve la inmensa fortuna de ser el impulsor de una capitana llamada Elena perteneciente a la sin par familia de los Carros de Fuego. Había que agradecerlo de alguna forma, y una entrada del blog era una de ellas.
En Marzo llegó el turno de la Felicidad, posiblemente porque fue este mes el que cambió mi vida en 2004 con el nacimiento de mi hijo Pablo. Con él la palabra felicidad tomó otra dimensión. Abril también es un mes muy importante para mí. El del nacimiento de Daniela algunos años después y el de mi boda algunos años antes. Por eso este mes hablé de la gente, de las personas que nos cruzamos en nuestro camino y también aproveché para darles las gracias.
En Mayo con mi cumple en el horizonte, decidí rejuvenecer varios años y volver a ser un niño, retornar a ese estado de inocencia y aprendizaje infinito que es (o que debería ser siempre) la niñez. Lo importante es que la edad no la marca el DNI, creo que como muchas otras cosas es una mera cuestión de actitud. Pero el tiempo sigue avanzando inexorablemente, por lo que en Junio decido dedicarle el post del mes. La teoría de la relatividad, el cuento de “El Buscador” de Bucay y la presentación de la Comparsa “Tic tac” fueron algunos de las ideas que le dieron forma.
En el mes de mi nacimiento en pleno verano hablé sobre la desconexión, sobre la necesidad de poner una pausa a este frenético ritmo con el que hemos decido vivir nuestras vidas. Momentos para disfrutar con los tuyos, para reír, para respirar,  para cargar el depósito de gasolina y afilar el hacha, porque a la vuelta había que seguir dando vueltas al circuito y cortando árboles.
Reflexión del mes de Agosto dedicada al miedo, uno de nuestros mayores enemigos que nos acompañan permanentemente a lo largo y ancho de todo nuestro recorrido. Precisamente por eso deberíamos utilizarlo como argumento para VIVIR (en mayúsculas) y no como excusa para no hacerlo.
Septiembre es el tradicional mes de la visita a los niños de la Fundación Andrés Olivares para la sesión de fotos que sirve de base al calendario anual. Allí te das cuenta de lo que de verdad importa, como la peli de Paco Arango, por lo que no encontré mejor título para la publicación de este mes.
Octubre fue un mes intenso y deportivamente importante. Cometí la inmensa locura de participar en una prueba de ultradistancia en la que me “merendé” 454 kilómetros en tres días (nadando, pedaleando y corriendo) No quería dejar pasar ese mes sin recordar todo lo aprendido en estos tres días vividos tan intensamente y sin agradecer a todos los que lo hicieron posible.
Noviembre también es un mes muy especial para mí, el del cumple de mi mujer, la que tantos años lleva aguantándome. Por eso quería que la publicación también fuese especial, y no encontré mejor forma de hacerlo que dedicando la entrada a los niños de la Fundación Andrés Olivares, que vestidos de héroes y heroínas dieron vida a un calendario espectacular que no olvidaremos nunca.
En Diciembre resumo y agradezco, aunque también me gustaría dejar constancia al menos de mi participación en un evento (es mucho más que una prueba deportiva) Su nombre lo dice todo, Ultramarathon de la Vida. Un homenaje a los donantes de órganos y una petición a los que aún no lo son. No hay palabras que reflejen con justicia lo que se vive todos los años en el Puente de la Inmaculada en Sanlúcar de Barrameda, por lo que este magistral video producido por el genial Diego Escobedo me ha parecido una forma correcta de hacerlo.


Y como imagen para la publicación, un primer plano de mi carta a los Reyes, una carta que espero que todos hayáis escrito repleta de sueños, como lo he hecho yo.
Echando la mirada atrás este blog me ha servido, entre otras muchas cosas, para demostrar que el agradecimiento es una de las vías que conduce a la felicidad. He dado las gracias en casi todas las publicaciones y ahora que las he revisado, tengo que confirmar que me siento feliz, más feliz.
Gracias de nuevo por penúltima vez este año y espero que en este inminente 2019 todos vuestros sueños se hagan realidad. Con vuestro esfuerzo y dedicación, pero que se hagan. Todo lo demás se nos dará por añadidura…



sábado, 24 de noviembre de 2018

SUPERHÉROES, MÁS QUE HÉROES


Este mes mi publicación trata sobre los héroes, o mejor aún de los superhéroes.

Según la R.A.E. en su primera acepción, un héroe (del latín “heros, -ōis”, y éste del griego “ἥρως hḗrōs”) es una persona que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble. También lo define como una persona a la que alguien convierte en objeto de su especial admiración.

Cuando le colocamos delante el prefijo súper, expresando grado máximo hablamos de superhéroe, una persona que goza de características superiores a las de un ser humano que utiliza para hacer el bien.

En el post de Septiembre (Lo que de verdad importa)  hablaba sobre mi visita a la sede de la Fundación Andrés Olivares para la sesión de fotos que da pie al calendario solidario que anualmente tenemos la fortuna de preparar con ell@s, por ell@s y para ell@s. Esa publicación quedó a medias, porque no quise desvelar la espectacular temática de este año. Tras la presentación realizada el pasado Jueves, a la que tuve la ofortuna de acudir como espectador de excepción, no quedaba otro remedio que dedicar la entrada de este mes a los niños. Haber vestido a los niños y niñas de superhéroes y superheroínas puede que no haya sido la decisión más original y novedosa, pero seguro que ha sido la más acertada. Si algo tienen en común estos niños y niñas es que realizan acciones muy abnegadas en beneficio de una causa noble. No sólo luchan día a día con la dura prueba que les ha tocado vivir sino que además lo hacen dando lecciones de vida a todos los que de una o de otra forma formamos parte de su entorno. Todos los que estamos cerca profesamos hacia ellos la más profunda y especial de nuestras admiraciones.  Y todo ello lo hacen en grado máximo, por lo que el prefijo súper es más que merecido. El calificativo de superhéroe es por tanto, uno de los muchos que estos auténticos campeones se merecen.

Este año, gracias al alma, magia y corazón que estos superhéroes contagian han conseguido elevar a un puñado de gente normal para también realizar acciones extraordinarias. Los voluntarios y los trabajadores de la Fundación, los familiares de los niños, los patrocinadores, los impresores, los diseñadores, los maquilladores, los medios de comunicación y los fotógrafos (mención especial para Diego Escobedo y Paco Aznar) han conseguido concentrar en tan solo ocho páginas una infinita cantidad de emociones y sentimientos que sólo se pueden encontrar en un ambiente como éste.

Recuerdo perfectamente cuando tuve la oportunidad de comprobar por primera vez el resultado final. Venía de viaje de trabajo, y al llegar a la estación de Atocha de Madrid comprobé que al grupo de Whatsapp que mantengo con Diego e Ivana (otra de las integrantes del equipo ADN artífice del calendario) para nuestras aventuras solidarias habían llegado varias imágenes. Me senté a almorzar mientras llegaba la hora de subir al tren y allí tuve la oportunidad de ver el  primer adelanto del resultado. No pude contener la emoción y las lágrimas brotaron de mis ojos. Mis expectativas habían quedado ampliamente superadas. Venía muy contento de la sesión de fotos, pero lo que tenía ante mis ojos era difícil de esperar.

Lo de la presentación del Jueves fue incluso mejor. Compartir momentos con la gente de la Fundación, pero sobre todo con Edu, Claudia y con nuestra Catwoman Carmen queda fuera de mi alcance descriptivo. Para los que os queráis hacer una idea, os podéis hacer con un ejemplar del calendario. Son sólo cinco euros a cambio de algo que simplemente no tiene precio.

Como adelanto os dejo el espectacular vídeo de la preparación del calendario. Este mes no tengo más que decir. Hay cosas que aún no soy capaz de expresar con palabras. Lo siento. Gracias por vuestra atención.





viernes, 26 de octubre de 2018

LOS CAMINOS DIFÍCILES USUALMENTE TE LLEVAN A INCREÍBLES DESTINOS


 

Este mes, tal como comenté en mi última publicación, voy a aprovechar mi experiencia en la Aventura Hispano Triatlón para escribir este post.

 

Este mes es mi amiga Ivana la que me presta la frase que le da título a la entrada del blog. En todos los años que llevo practicando deporte, el de este puente de Octubre ha sido posiblemente el camino más difícil que he recorrido. Casi con toda seguridad ha sido también el destino más increíble que he alcanzado.

 

Según reza en su web "Hispano Triatlon no es una competición, es una aventura, un reto, un desafío de 30 participantes en realizar las distancias de 10km de natación, 360km de bici y 84km de carrera, distribuidos en tres días." Una locura según algunos. Vuelvo a un tema que ya he tocado en otros momentos en el blog. El de los porqués. En este caso, la aparente dureza del reto queda diluida por el motivo que le daba sentido. Los 454 kilómetros en tres días del reto se convertían en #454corazones en un intento de aportar nuestro modesto grano de arena a la espectacular campaña de 15.000 corazones que lleva a cabo la Fundación Andrés Olivares (www.15000corazones.com) Como he repetido muchas veces en las últimas semanas, la aparente dificultad se disolvía como el azúcar en el café cuando pensábamos en la dura prueba que atraviesan estos niños cada día. Para no extenderme demasiado, porque la experiencia del largo fin de semana daría para un libro, os dejo algunas reflexiones.

 

  • Siempre he mantenido que el triatlón engancha tanto porque en cierto modo es una metáfora de la vida. No importa si nadas, pedaleas o corres, pero siempre tienes que seguir adelante. Eso era porque no conocía el Hispano, donde además puedes comer y dormir entre etapas. Como la vida misma.

 
  •  Por mucho que me habían contado lo que era esta prueba, realmente no valoras su alcance hasta que no participas en ella. Como en la vida, hay que vivir la experiencia para poder sentirla. No nos vale con que la leamos, o la escuchemos.

 

  •  No tenemos ni idea de lo que somos capaces de hacer. Si alguien me hubiese dicho hace algunos años que iba a participar en un evento así hubiese apostado lo que fuese en mi contra. La mente está siempre por encima del cuerpo, pero además el corazón está siempre por encima de nuestra cabeza.

 

  • La más grande caminata comienza con un paso (con una brazada este caso). Si el viernes a las 8:00 de la mañana cuando atravesamos el pantalán iluminados sólo por el fuego de las antorchas hubiese pensado en lo que me quedaba por delante os puedo garantizar que no me hubiese tirado al agua. Todo en esta vida hay que partirlo en pequeños bocados que podamos digerir. Aunque me vuelve loco, no sería capaz de comerme la espectacular tarta de tres chocolates que prepara mi mujer María de un solo bocado.
     
  • La importancia de saber a dónde vas y de rectificar cuándo te apartas del camino. En la natación tuvimos la fortuna de nadar casi 13 kilómetros. Por el mismo precio, nadamos casi 3.000 metros de más. 1.250 metros de separación entre el pantalán y la primera boya nos ayudaron a hacerlo realidad. Nos quedamos con la parte positiva, el cruce del Estrecho está cada vez más cerca.

 

  •  El deporte une. Hay algo mágico en esta prueba que no experimentas hasta que no participas en ella y que además es difícil de explicar (como el mismo camino). Te abrazas con gente a la que no has visto nunca como jamás abrazarías a tu vecino de enfrente.
     
  • La solidaridad une. El tercer día, posiblemente el más difícil, en el que estás más cansado es el día de la doble maratón, de la carrera a pie. Ese día, dos de los retos solidarios que tuvieron lugar en el Hispano 2018, el de #454corazones y el #RetoPichón de mi amigo Juan Luis Muñoz Escassi caminaron de la mano. Fue un honor acompañar a Juan (y a su hijo Juan Jr.) en su caminar.

 

  • Si quieres llegar rápido camina solo, si quieres llegar lejos, hazlo acompañado. Aquí había que llegar lejos y no había prisa ninguna por llegar. Salvo excepciones, esta aventura se realiza en pareja. Yo he tenido la inmensa fortuna de hacerlo junto a mi amigo Manu, con quien ya compartimos hace años un paseo de 73 kilómetros de Sevilla al Rocío. Pero el equipo no se queda ahí. La autosuficiencia exigida por esta prueba hace necesaria la participación de un asistente. En nuestro caso, tíos con suerte, tuvimos dos: Luismi y mi tocayo Antonio. Sin ellos os puedo garantizar que no hubiésemos pasado del primer día.

 

  •  Lo que en apariencia puede ser lo más duro puede llegar a ser lo más gratificante. Lo que más me preocupaba era el tercer día. 84 kilómetros corriendo a pie, por un camino difícil (muy difícil) era algo a lo que nunca me había enfrentado. Por si fuese poco, casi a mediados del recorrido, teníamos que cruzar a nado un río de unos 30 metros de anchura. Echarse al agua calzado y vestido era algo que no tenía controlado, y no sabía cómo iba a reaccionar. Cuando después de casi 40 kilómetros en tus piernas te tiras al agua haces lo posible por no llegar a la otra orilla. La sensación de frescor, de paz, de tranquilidad y de algo más para lo que no encuentro palabras es difícil de explicar. Te quedarías allí para el resto del día.

 

  •  Siempre hay una primera vez para todo. Como decía mi amigo Dani, en un solo fin de semana he superado mi record de distancia a nado, en bicicleta y de carrera a pie. A ver cuánto tiempo tardo en superarlo de nuevo.

 

Se me quedan muchas cosas fuera, pero como dije al principio, la experiencia da para un libro. Somos Hispanos, somos leyenda.

 

Gracias a todos por haberlo hecho posible.