martes, 13 de febrero de 2024

42 LECCIONES QUE ME REGALÓ LA MARATÓN

      Llegó el mes de febrero, el mes más corto del calendario (este año, incluso con un día más de lo habitual sigue siéndolo). Febrero es además el mes del Carnaval. Para los enamorados de esta fiesta, que me consta que somos muchos, es el mes en el que todas las creaciones en forma de música, letras y disfraces se hacen realidad después de haber pasado casi un año transitando por los caminos de nuestras mentes. Este año por circunstancias me ha tocado vivirlo en segunda línea, fundamentalmente porque mi hijo Pablo, que fue quién me reactivó el veneno del carnaval que yacía dormido en mi interior, también ha dado un paso atrás. Sus obligaciones académicas y el hecho de estar alejado de los suyos lo han empujado a tomar esa decisión. Y si el artista no ha salido, ya os podéis imaginar qué ha hecho su padre. No por falta de ganas, pero no me ha quedado otra que seguir sus pasos. Pero no sólo de carnaval se alimenta febrero. Para los corredores también es el mes de la Maratón de Sevilla, la madre de todas las carreras que tiene lugar en estas fechas en la capital hispalense. Este año me volveré a centrar en la maratón, resumiendo en 42 puntos (uno por kilómetro) las lecciones que me da esta carrera cada vez que me enfrento a ella. Lecciones que no sólo son aplicables al ámbito deportivo, sino que también puedo extrapolar a cualquier faceta de mi vida. Intentaré hacerlo de forma resumida. Mensajes cortos, que os dejen tiempo a reflexionar. No quiero que al profundizar en ellos quedéis más cansados de leer la publicación que ya al correrla…

1.- La verdadera felicidad, como en la vida, se encuentra al disfrutar del camino, no al cruzar la meta.

2.- La maratón no comienza el día de la carrera, comienza en el momento en el que decides inscribirte. A veces incluso antes.

3.- La maratón, en contra de lo que muchos puedan pensar, es un deporte fundamentalmente de equipo. A mí me tocó mi lotería particular al contar con el equipo de Carros de Fuego, pero además la familia, los amigos, los compañeros… son piezas fundamentales de ese a veces invisible equipo.

4.- Correr maratones te hace agradecido por naturaleza, sólo con poder plantearte formar parte de esta aventura ya tienes que tener un estado de salud digno de ser agradecido.

5.- Todo (o casi todo) está en la mente. Charles Reade decía: “Siembra un pensamiento y cosecharás una acción; siembra un acto y cosecharás un hábito; siembra un hábito y cosecharás un carácter; siembra un carácter y cosecharás un destino”. Todo comienza con un pensamiento que acabará guiando tu destino.

6.- Estás aquí y ahora (mindfulness). La maratón no te permite pensar en los kilómetros que ya llevas ni enfocarte en los que te quedan por recorrer. El único kilómetro (más bien metro) que tienes es el que están pisando tus pies en estos momentos.

7.- Todo lleva su tiempo. Warren Buffet decía que “nueve mujeres embarazadas no pueden crear un bebé en un mes”. No hay prisa por llegar, llegar bien es suficiente.

8.- Sé creativo. Conocer una ciudad corriendo es una original forma de hacer turismo.

9.- Todo es relativo. La felicidad del último en cruzar la línea de meta posiblemente sea mayor que la del campeón.

10.- Tus actos presentes tienen consecuencias futuras. Durante la semana después te convertirás en un perfecto imitador de Robocop y aprenderás que las escaleras hay que bajarlas de espaldas.

11.- Acepta lo que no puedas controlar. Con una visión estoica, no te queda otra que aceptar que hay factores que se te escapan y que poco puedes hacer con ellos más allá de aceptarlos. 

12.- Enfócate en lo que puedes controlar. Fundamentalmente en tu actitud sobre aquellos aspectos que no puedes controlar.

13.- La importancia del descanso. A veces descansar es más importante que entrenar, especialmente en las últimas semanas. A veces menos es más, como en la vida.

14.- Trabaja el equilibrio. Descanso, nutrición, entrenamiento, vida profesional, vida personal… encajar este complicado puzle te dará herramientas muy valiosas para tu vida.

15.- El tiempo es uno de tus tesoros más valiosos. Cuidarlo y aprender a gestionarlo es una obligación para llegar a ser “finisher”. 

16.- Conócete a ti mismo. Conocer y entender las señales de tu cuerpo (y de tu mente) es esencial para evitar lesiones y mejorar el rendimiento.

17.- La preparación es fundamental. Como comentaba en mi publicación de enero, muchas veces hay que perder tiempo atándonos los cordones para asegurarnos correr más rápido que el compañero, no más rápido que el león.

18.- Hay que empezar el día corriendo, como dice el proverbio africano: “Cada día en África, una gacela se despierta. Sabe que debe correr más rápido que el león más veloz, o será devorada. Cada mañana en África, un león se despierta. Sabe que debe correr más rápido que la gacela más lenta, o morirá de hambre. No importa si eres un león o una gacela. Cuando el sol se eleva en África, es mejor que empieces a correr.”

19.- Persistencia. En una prueba de resistencia, posiblemente más mental que física, insistir, persistir y resistir y nunca desistir son imprescindibles para llegar al final.

20.- Mantener y cultivar una actitud mental positiva es obligatorio para sobrevivir a los negros nubarrones mentales que aparecen en una maratón, que siempre lo hacen.

21- Flexibilidad. Decía Darwin que las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio. En una maratón es fundamental adaptarse a las circunstancias cambiantes de la carrera para sobrevivir.

22.- Resiliencia. Una de las circunstancias a las que tendremos que adaptarnos será la adversidad, por lo que encontraremos en la resiliencia a uno de nuestros mejores aliados.

23.- Metro a metro, kilómetro. La maratón es una prueba “molto longa”. La única forma de digerirla es enfrentarla como si nos fuésemos a comer un elefante: “bocadito a bocadito”. 

24.- Excelente herramienta para superar miedos. Para los no iniciados, la maratón puede ser aterradora. Si tienes miedo, hazlo con miedo, pero hazlo.

25.- Aprender de los errores. Con tantas lecciones concentradas en cuarenta y dos kilómetros las posibilidades de equivocarse son muy altas, pero las de aprender son aún mayores.

26.- Sal de tu zona de confort y rompe tus límites. Sin querer caer en la peligrosa filosofía “Mr. Wonderfuliana” lo único imposible es aquello que no intentas.

27.- Siempre adelante. “Si no puedes volar, corre. Si no puedes correr, camina. Si no puedes caminar, gatea. Pero hagas lo que hagas, siempre sigue hacia adelante " decía Martin Luther King Jr. Aunque arrastrase en una maratón no es lo más recomendable, la lección va sobre seguir siempre avanzando.

28.- Importancia del cambio. Para alcanzar resultados distintos no hagas siempre lo mismo, decía el genial Albert Einstein. Para seguir progresando es fundamental vencer a la rutina.

29.- El fin es el principio de algo nuevo. Esta genial frase que me enseñó mi hija Daniela nos muestra que cuando cruzas esa mágica línea de meta no sólo es el final de esta última maratón, sino el inicio de la próxima.

30.- Cáete tres veces y levántate cuatro. Esta frase, aunque no es de mi hijo Pablo, ocupó durante mucho tiempo su estado del Whatsapp. En el kilómetro treinta (el famoso muro) te va a tocar caer, de una forma o de otra. Lo importante es levantarse y seguir.

31.- Finalizar una maratón no debe hacernos creer que somos un ser invencible, que somos un ser inmortal. Somos frágiles por naturaleza y cada momento estamos un segundo más cercano a nuestra muerte. Por eso hay que vivir la vida a tope mientras podamos.

32.- Nosotros mismos somos nuestro principal competidor. Como dice Melendi, la verdadera guerra es sólo con nosotros mismos. Superarnos a nosotros es la mejor de las victorias posibles.

33.- Sé amable. Con el que adelantas, con el que te adelanta, con el juez que anota tu dorsal en un control, con el voluntario en el avituallamiento, con el que te coloca la medalla al cruzar la meta, con todo el que te cruces, como en la vida misma. En cualquier momento puedes ocupar su lugar.

34.-  Sonríe. No hay nada serio que no pueda decirse con una sonrisa, decía Alejandro Casona y también mi compadre. La sonrisa es contagiosa, y cambia el estado de ánimo del que la muestra y del que la recibe. Por muy fastidiado que vayas, siempre es posible sonreír.

35.- Lo esencial es invisible a los ojos, de “El Principito”. Lo que nos muestran los sentidos es sólo una parte de la realidad, no la realidad completa. No juzgues nunca a ningún atleta, porque no sabes lo que verdaderamente estará pasando en su interior.

36.- La maratón es aquello que ocurre mientras tu cabeza está ocupada haciendo otros planes. Jugando con la frase de John Lennon, tu cabeza centrifugará en todas direcciones con el riesgo de perderte la verdadera experiencia. 

37.- Nada golpea más fuerte que la maratón, pero no importa lo fuerte que golpea, sino lo fuerte que pueda golpearte. Y lo aguantas mientras avanzas. Hay que soportar sin dejar de avanzar, así es como se llega al final, que es donde encontramos la victoria.

38.- La importancia de la respiración. Lo primero que hacemos después de llegar a este mundo, y lo último que hacemos antes de dejarlo es fundamental en el desarrollo no sólo de esta carrera, sino en el de la vida misma. 

39.- A veces una retirada a tiempo es la mayor de las victorias. Por muy mágica que sea esta carrera y por mucho que nos enseñe, nada justifica poner en riesgo nuestro bien más preciado, la vida.

40.- Siempre es posible hacer algo más. Se pueden hacer ultras, dobles maratones, o incluso pruebas como el Ironman que culminan con una maratón después de haber nadado casi cuatro kilómetros y pedaleado en bici ciento ochenta. Las locuras no tienen límite, y los locos abren los caminos que más tarde recorren los sabios.

41.- Rodéate de gente que te sume, no que te reste. Ahí puede estar la diferencia entre el éxito y el fracaso, como en la vida misma. La siguiente lección es el culmen de esta enseñanza.

42.- Si ayudas a los demás, recibes muchísimo más de lo que das. La lección magistral la dejo para el momento de cruzar la meta. Es la más importante de todas, y he tenido la increíble fortuna de aprenderla gracias a mis Capitanes de Carros de Fuego y a sus familias.

        Infinitas gracias por haberme acompañado hasta la meta. Espero que hayas disfrutado del camino como lo he hecho yo. Ahora a recuperar y a nutrirse bien hasta la publicación de Marzo. Y como no puede ser de otra forma, la foto que acompaña a esta carrera está casi salida del horno de la recién terminada edición de la Maratón de Sevilla.